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Cómo enfrentar la impunidad
La fuente de donde siempre ha brotado la impunidad, en este país, ha sido el conflicto armado.
Sábado, 2 de Julio de 2016

La impunidad no consiste en que los victimarios no paguen sus delitos, amparados en un acuerdo de paz. La fuente de donde siempre ha brotado la impunidad, en este país, ha sido el conflicto armado. Incuestionablemente, la guerra ha sido el principal motivo de la impunidad. Por tal razón, para pretender eliminarla, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance, para poner fin al conflicto.

Debido a este, el Estado no solo ha venido perdiendo la capacidad de proteger. También, las condiciones de investigación requeridas para esclarecer los crímenes y castigarlos. Por razón del conflicto, en Colombia se han producido millones de delitos de sangre, sin que, en la mayoría de los casos, los autores hayan sido descubiertos, mucho menos condenados. La verdad es que aquí se puede matar, desplazar, violar o amenazar al amparo del conflicto armado, sabiendo que quien lo haga quedara en la impunidad, porque entre nosotros el Estado es incapaz de castigar.

Según el Registro Nacional de Víctimas, existen cerca de 8 millones de desplazados por la violencia, pero las sentencias dictadas por desplazamiento forzado, pudieran contarse con los dedos de la mano. El proceso de Justicia y Paz ha establecido casi 80.000 crímenes realizados por los paramilitares, pero en casi 11 años de existencia, solo se han dictado 48 sentencias, que equivalen a menos de 4.000 de esos delitos.

La razón de esa grave impunidad, es el miedo que generan los actores de la guerra. Una conducta delictiva que se ha venido generalizando, es la extorsión, conducta que en más de 5.000 casos anuales, no es denunciada. Ocurre, con demasiada frecuencia, que quienes son víctimas de un crimen, temen acudir a las autoridades. No lo hacen por temor a represalias, porque están convencidas que de hacerlo, su denuncia quedara en la impunidad y ellas, bajo el riesgo de sufrir las consecuencias de su delación.

El conflicto armado y la impunidad que lo consagra, han creado en la sociedad una profunda desconfianza frente a las instituciones del Estado en general y ante la justicia en particular esta es percibida como corrupta y tan clientelista como los políticos. Dentro de las Fuerzas Militares, existe, en cierto grado, la convicción de que se haya infiltrada por la guerrilla, y dentro de la oposición se cree que está al servicio del Gobierno de turno, para armar procesos en su contra. Esa falta de confianza se ha convertido en un círculo vicioso. Así las cosas, mientras no cese el conflicto armado, no desaparecerá la convicción de que de nada sirve acudir a la justicia, y este equivocado concepto, terminará reforzando la impunidad. Por esa razón creemos estar convencidos de que para ponerle fin a la impunidad, debemos ponerle fin a la guerra.

Solo la paz puede producir las condiciones para combatir la impunidad. Si no contribuimos unilateralmente con el propósito de terminar la guerra y alcanzar la paz, jamás encontraremos la manera eficaz de acabarla. Si queremos un futuro mejor para nuestros hijos, hagamos todo lo posible para que el conflicto armado desaparezca. Le pedimos a los que desean que la guerra continúe, que depongan sus odios contra el primer mandatario. Que piensen por un momento que el problema no es Juan Manuel Santos, es la salud de la patria.

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