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Mi inquietud es el futuro de la humanidad: monseñor Madrid

Eduardo Rozo | 20 de julio de 2012

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Dos años y dos meses tiene monseñor Luis Madrid Merlano en la Arquidiócesis de Nueva Pamplona. (Foto Juan Pablo Cohen / La Opinión)
Dos años y dos meses tiene monseñor Luis Madrid Merlano en la Arquidiócesis de Nueva Pamplona. (Foto Juan Pablo Cohen / La Opinión)
Los primeros años de su vida los pasó en Cartagena, allí vivía con sus padres y hermanos en el barrio Manga. De su tierra natal afirma guardar los mejores recuerdos, especialmente de cuando llegaba la navidad.

Nació el 27 de octubre de 1946, ha dedicado su vida al sacerdocio, y reconoce que para ingresar al seminario vivió un proceso en el que poco a poco la vocación fue madurando.

Él, monseñor Luis Madrid Merlano, arzobispo de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona, habló de los recuerdos que han marcado su vida, de las travesuras que de niño hizo, de su vida sacerdotal, y de temas que hacen parte de la realidad colombiana.

En la capital nortesantandereana estuvo como invitado del programa cultural El Cinco a las Cinco, y lideró un conversatorio en el que expresó que su mayor inquietud es el futuro de la humanidad.

¿Qué valores enseñaron sus padres y aún conserva?

Mi padre fue un fanático de la honestidad, y mi mamá, que aún vive, es una trabajadora incansable y el centro de la familia. De ellos aprendí valores de familiaridad, religiosidad y respeto.

¿Un recuerdo que haya marcado su niñez en Cartagena?

Una travesura terrible. Me subí en un galón de combustible para mirar por la ventana de la casa de los vecinos, el barril se cayó, se regó y cuando me di cuenta la casa estaba en llamas y se incendió. Salí corriendo a esconderme debajo de la cama y nunca supieron quien fue.

¿Fue la única travesura de ese nivel?

No, siendo niño salí de Cartagena y me fui a Bogotá. Allá me subí a un techo y encontré dinamita, que al parecer iban a utilizar para volar una casa. Eso fue el 9 de abril de 1955, por inquieto prendí uno de los explosivos y me volé parte de dos dedos de la mano.

¿Por qué se radicó en Bogotá?

Me fui a estudiar en el colegio Santo Tomas, y luego terminé el bachillerato en el colegio de los Hermanos Maristas.

¿En qué momento de su vida decidió que lo suyo era el sacerdocio?

Cuando terminé el colegio ingresé a la Universidad Nacional a estudiar medicina. En una misión académica que realizamos en el Choco, conocí la inmensa riqueza cultural de esa región, pero también la pobreza en que se vive. Allí había unos sacerdotes que hacían una labor social impresionante, y fue en ese momento que surgió del deseo de imitarlos.

¿Cómo fue su vida en el seminario?

Ingresé al seminario de La Ceja (Antioquia), y terminé en el Seminario Mayor de Bogotá. Al principio había ideas vagas, nebulosas y conceptos abstractos. Con la formación poco a poco uno se va enamorando de la vida religiosa y se da cuenta que hizo una buena elección.

¿Cuándo se ordenó a donde va a cumplir su misión sacerdotal?

Al Choco. De ese departamento tengo los más gratos recuerdos, en ese entonces la gente batallaba con la vida, no existían vías y el medio de transporte eran las canoas. Para ir de una parroquia a otra uno se demoraba hasta tres días. Hoy en día esa situación ha cambiado, estuve allí por 18 años que estuvieron cargados de riqueza espiritual.

¿Por qué sale del Choco luego de esos 18 años?

El Papa Juan Pablo II (Beato) me nombró como obispo de Tibú, acá en Norte de Santander. Allí estuve por siete años, y en ese tiempo también estuve más de un año como administrador apostólico de Cúcuta. Esa fue mi vinculación con esta zona del país.

¿Qué ha sido lo más interesante de esa labor evangelizadora?

La riqueza cultural, que en mi caso fue iniciar en Antioquia, estudiar en Bogotá, trabajar en el Choco, venir a Norte de Santander, estar en la Diócesis de Cartago (Valle). Entonces uno tiene un crisol de modos de ser y actuar.

¿Ha tenido tropiezos en su labor sacerdotal?

En la tarea evangelizadora no he tenido tropiezos, en todas las partes donde he estado la gente es noble y he hecho muy buenos amigos.

¿Cómo ha sido el trabajo en la Arquidiócesis de Nueva Pamplona?


Tengo dos años y dos meses al frente de la Arquidiócesis. Es una jurisdicción con gente amable, muy querida, con vocación religiosa, y un gran patrimonio cultural. Todo eso me ha llenado de entusiasmo para continuar en la misión apostólica.

Realidad nacional


Hace poco en la Conferencia Episcopal se debatió el tema de la minería en Colombia, ¿cuál es la posición de la iglesia Católica?

Es un tema complicado, no sólo por la minería sino por el problema energético, por esas grandes extensiones de terreno que se inundan para producir energía y contribuyen al desplazamiento. Claramente hay un problema humano y uno ambiental.

Con respecto a ese tema, ¿cuál es el mensaje que transmite la iglesia?

El mensaje es claro, hay que hacer un análisis de lo que significa la minería, del riesgo que representa la entrega de concesiones mineras por todas partes, y el valor de la biodiversidad.

¿Cómo está interviniendo la iglesia Católica en el conflicto del Cauca?

Hay que partir del reconocimiento de que es un conflicto con demasiadas aristas. Hay comunidades indígenas que por años han sido explotadas, pero también hay un conflicto armado que no se puede obviar. Lo mejor es no tomar posturas radicales y dialogar para abrir nuevos caminos, de lo contrario el saldo será trágico para el país.

¿Cómo califica el papel de la iglesia Católica en la búsqueda de la paz?

La iglesia ha estado presente en todos los procesos de paz que se han intentado, y en este momento está jugando un papel determinante en unos escenarios que aún no son públicos.

Trabajador incansable


¿Qué dicho lo identifica?

Uno que mi mamá nos decía: animal de monte. Entonces les digo a las personas así, muy cariñosamente.

¿Cuál es su principal virtud?

La capacidad para trabajar, soy un trabajador incansable.

¿Cuál considera que es su mayor logro?

El poder acercarme a la gente con sencillez y percibir que ellos lo reciben a uno con agrado.

¿Hacía donde se proyecta?


En desgastarme lo poco que me queda en bien de los demás. Llegué a donde tenía que llegar y la misión es seguir haciendo el trabajo con entusiasmo y alegría.
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telegrafista |2012-08-22 22:00:59
Óscar Naranjo se retiró de Protagonistas de Nuestra Tele
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