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Sanatorios viejos y nuevos Sanatorios viejos y nuevos |
18 de agosto de 2012Los más jóvenes no saben que en donde funciona hoy la Unidad de Atención Básica de la Loma de Bolívar, en años pasados funcionó allí un hospital antituberculoso llamado Sanatorio Amelia en honor a señora Amelia Meoz, esposa de Rudesindo Soto, ambos benefactores de esta ciudad. Pues bien, ese hospital se cerró para los propósitos de atender a los tuberculosos, tal como ocurrió con otros de la misma índole en el resto del país, porque se consideró que con los nuevos medicamentos para tratar la tuberculosis no había necesidad de internar a los pacientes que, podían ser tratados en casa sin riesgo de propagar la enfermedad.Las cosas han cambiado con el correr del tiempo y hoy la tuberculosis de nuevo ha ganado terreno, se volvió una enfermedad muy frecuente, el Sida ha contribuido a su resurgimiento y las campañas de búsqueda masiva se abandonaron porque se estimó que no eran de utilidad, al mismo tiempo que las condiciones de pobreza e higiene en la población general no han mejorado mucho. Para colmo de males las bacterias que causan esta enfermedad paulatinamente se han hecho resistentes a los antibióticos que se utilizan para combatirlas. Esto ha ocurrido porque los enfermos de tuberculosis no cumplen con el esquema completo de tratamiento que es de por lo menos seis meses o lo hacen en forma irregular, lo cual obviamente empeora el panorama porque se hace más difícil y largo el tratamiento requiriendo de otros medicamentos que en días recientes han demostrado ser efectivos para combatir la enfermedad. Un enfermo con tuberculosis portador de bacterias que son resistentes a las drogas de uso común para su tratamiento es un problema grave y representa una seria amenaza para la salud de su comunidad, es por ello que se hace necesario internarlos en un hospital o clínica en condiciones de aislamiento hasta cuando se compruebe que están aptos para hacer vida comunitaria o están curados y no presentan riesgo de transmitir la enfermedad. Hay una preocupación seria en las autoridades de salud a nivel mundial y nacional por el resurgimiento de la tisis, como se le llamó en épocas pretéritas y si bien no se ha vuelto a las campañas masivas de la búsqueda de nuevos casos para hacer tratamientos oportunos, si hay en ejecución acciones tales como la divulgación de las señales de alarma: tos, dificultad para respirar, fiebre, pérdida de peso, las cuales si están presentes en una persona, la deben llevar a consultar. Una mirada apocalíptica de la enfermedad podría ser: el monstruo hoy no es la tuberculosis misma, sino la resistencia a los medicamentos disponibles, la cual tiende a crecer y que de mantenerse la tendencia actual, no pasarán muchos años para que se tengan que disponer nuevamente de sanatorios para aislar con las medidas apropiadas a los enfermos graves.
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