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Así lucha el país contra el desperdicio de alimentos

Miércoles, 7 de Octubre de 2020
6,1 millones de toneladas de frutas y verduras se desechan al año en Colombia.

La comida que queda sobre la mesa del restaurante, los productos que pasan de la nevera a la basura para dar paso al mercado nuevo y las toneladas de verduras y frutas que desechan agricultores por diversas razones, suman todos los dias hasta alcanzar las 1.300 millones de toneladas de alimentos que se pierden y desperdician en el mundo cada año, dice la FAO.

Y en Colombia, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), se pierden o desperdician al año 9,76 millones de toneladas, lo que equivale al 34% de todo el alimento que produce el país. De esta cifra, el 22% se pierde, es decir, no logra llegar al consumidor por fallas en la cadena de producción; mientras que el 12 por ciento restante se desperdicia a causa de los malos hábitos de compra y consumo

Esto indica, según el DNP, que por cada tres toneladas de comida disponible en Colombia, una va a dar a la basura.

Para la FAO, hace falta compromiso de los gobiernos para combatir un flagelo que es “completamente evitable”.

Por ejemplo, según las cuentas del director del Obervatorio Hambre Cero de la Facultad de Economía del Externado, Óscar Alfonso Roa, si se lograse erradicar la pérdida de alimentos en los campos, Colombia podría alimentar a casi 4 de los 5,5 millones de habitantes que, según el DNP, padecen de hambre.

¿Qué ha hecho el país para lograrlo?

En 2016 el DNP lanzó el programa Desperdicio Cero, con el objetivo de reducir inicialmente al 50% la pérdida y desperdicio generados por malas prácticas en los diferentes eslabones de la cadena productiva.

Para ello, la estrategia contempló créditos de entre 20 y 200 millones para mejorar procesos en las fincas y formación en materia logística en las centrales de acopio, empacadoras, procesadoras, comercializadoras, entre otros.

Con esta y otras ideas como la alianza con 40 universidades que aportaron capacitación, la principal central del país, Corabastos, logró recuperar en 2019 2.242 toneladas de verduras y frutas que llegaron al plato de 300.000 colombianos.

No obstante, conforme expresa el profesor Alfonso, mejorar la infraestructura es apenas una fracción de las soluciones estructurales para afrontar esta problemática: “Transformar los modelos de comercialización es una deuda prioritaria”. Y pone ejemplo concretos, como el hecho de que una fruta producida en un municipio cercano a Tunja deba viajar primero a Corabastos para luego volver a una tienda en la capital boyacense.

Mientras estas grandes transformaciones llegan, al menos al plano del debate, ya existen otras estrategias exitosas como la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia –Abaco–, presente en 18 ciudades y que trabaja junto a 3.868 organizaciones sin ánimo de lucro y 1.379 empresas.

Para su director, Juan Carlos Buitrago, “el problema de Colombia no es de disponibilidad de alimentos sino de acceso a estos”. Así que cada año Abaco recupera y redistribuye más de 25.000 toneladas de alimentos.

También trabaja junto a empresas y ciudadanos para intentar cambiar el chip de producción y consumo.

Según la Cámara de la Industria de Alimentos de la Andi, la industria dona 43,6% de los productos que reciben los bancos de alimento. Además, hay iniciativas alentadoras, como la aplicación Eat’N Save, creada por egresados del Externado con el fin de que los restaurantes puedan vender a través de esta APP la comida que no tuvo salida durante el día, a un bajo costo.

Según Eduardo Manzanera, uno de sus gestores, estas ideas le ofrecen nuevas miradas a empresarios y consumidores respecto a acceso a productos de calidad, rentabilidad y sostenibilidad.

Además de esto, dice el experto en seguridad alimentaria, Wilson Arenas, que las dificultades que trajo la pandemia para la distribución de alimentos debe dejar manifiesta “la necesidad de fortalecer los circuitos cortos de comercialización, como los mercados campesinos, y prácticas como las huertas comunitarias, que en tiempos de alteración económica le dieron seguridad alimentaria en muchas regiones”.

Tanto las iniciativas que están en marcha como las que piden pista, requieren, concluyen expertos, un cambio de mentalidad frente a los alimentos. Es imperativo entender, dijo el director de la FAO, Qu Dongyu, que “cada gramo cuenta”.

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Colprensa
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