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Cinco exguerrilleros competirán por Colombia en el mundial de rafting

Viernes, 5 de Abril de 2019
A poco más de un mes de ir a Australia, entrenan cada día más duro con su equipo.

En la mente de Duberney Moreno solo hay espacio, por estos días, para planificar como esquivar cada uno de los obstáculos que el río Tully, considerado el más salvaje de Australia, tiene en su trayecto. Él, que no conoce otro afluente más caudaloso que el río Pato, en Caquetá, usa este torrente para entrenarse y viajar preparado al mundial de rafting a realizarse en mayo próximo en ese país.

Con Duberney, cada mañana y tarde se entrena el resto de su equipo: Frellin “pato” Noreña, Édgar Portela, Hermides Linares, Édinson Gaviria y John Sebastián Rivas se cuelgan el chaleco salvavidas, usan casco, toman remos y bajan por los rápidos del río Pato, el mismo que tantas veces usaron mientras hacían parte de la columna Teófilo Forero de las Farc.
Cuenta María de los Ángeles Vargas Borray, excombatiente y compañera de los cinco exguerrilleros, que ellos no tenían experiencia en este deporte extremo, “pero conocíamos el río porque era el que cruzábamos cuando estábamos en armas. 

Lo pasábamos por lazos. El río es muy fuerte y tiene mucha piedra, y nunca pensamos que el que usamos durante la guerra, hoy lo utilizamos para la paz”.

Este equipo de rafting, el único que representará a Colombia en el mundial de esta disciplina y ondeará una bandera especial para la paz, también está integrado por tres civiles: Lorena Leiva, Juan David Gáez Gamboa, Jimmy Charry; ellos, que nunca empuñaron las armas, decidieron trabajar con los excombatientes para demostrar que en Colombia puede haber reconciliación.

“Después de formar parte de las Farc, serpenteando las montañas durante el conflicto armado, decidí cambiar el fusil por el remo en el río que lleva mi nombre: el Pato. Participar en el mundial es una oportunidad para dar a conocerlo tras muchos años donde nadie podía entrar por el conflicto, y para mostrar al mundo nuestro trabajo y nuestra transformación hacia la vida civil”, expresa Frellin.

Un duro entrenamiento

La idea de hacer ecoturismo en la región que hasta el 2012 fue un bastión de las Farc, nació de los exguerrilleros que buscaron un proyecto productivo para generar ingresos durante y después de su reincorporación a la vida civil.

Con la idea en mente y gestándose en el ETCR Miravalle, en el Caguán, buscaron asesoría y apoyo. Aparecieron Naciones Unidas, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, ARN, y otras entidades del Gobierno.

“Fueron capacitados por el Sena; la Federación Internacional de Rafting se entera del proyecto y junto a la misión de verificación de ONU, trajimos instructores por mes y medio (octubre y noviembre de 2018) para capacitarlos como guías. Ya están certificados por la norma técnica colombiana y por la Federación Internacional”, explica Mauricio Artiñano, asesor especial del jefe de misión de verificación de ONU, quien agrega que los recursos para que viajen se están gestionando con donantes privados.

A poco más de un mes de ir a Australia, el equipo de rafting entrena más duro. Van al río, le piden permiso y se sumergen en sus aguas turbulentas con la esperanza de traer alguna medalla, y con la convicción de que el Pato no será más el río de la guerra. 

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Colprensa
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