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Congreso no le cumplió a las víctimas

Viernes, 16 de Noviembre de 2018
Hundieron la posibilidad de darles 16 curules especiales, contempladas en el Acuerdo de Paz.

Muchas víctimas en Colombia sueñan con ocupar una curul en el Congreso de la República, piensan que así tal vez llegaría el acueducto a su vereda o la educación superior a su municipio, que de pronto si desde esos sillones, ocupados por los “padres de la patria”, explican con suficiente persuasión a los políticos de turno cuáles son las necesidades de las zonas históricamente asediadas por el conflicto armado, las cosas para los suyos pueden cambiar.

Sin embargo, los congresistas, quienes serían sus colegas si ese sueño se convirtiera en realidad, hundieron el jueves por segunda vez esa posibilidad, cuando no hubo quórum a la hora de votar en la plenaria del Senado.

Yolanda Perea es una de esas víctimas soñadoras. A los once años fue violada por guerrilleros de las Farc y su madre fue asesinada al reclamarles por ello, así que se desplazó de Chocó hacia Medellín, una selva de cemento donde sobrevivió como pudo.

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Hace un año lamentó no poder ir a las elecciones como candidata de una de las circunscripciones especiales de paz, estaba lista para ser candidata en Chocó, incluso ya había empezado a regar la voz con sus vecinos y en las organizaciones de víctimas. ¿Y cómo no apoyarla si pasa muchos días ayudando a otras víctimas de violencia sexual a superar sus penas?

Pero en diciembre de 2017 por medio voto se hundió el proyecto que creaba las 16 curules especiales, contempladas en el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc. Entonces, los partidos le prometieron a las víctimas que tendrían participación en el legislativo, que tan pronto se posesionara el nuevo Congreso radicarían de nuevo la iniciativa. “Y les creímos”, lamenta Perea.

En la noche del miércoles pasado todo estaba listo para la votación. El senador Roy Barreras (de la U) había conseguido los apoyos para que su proyecto pasara y las 16 sillas en la Cámara fueran un hecho. 42 senadores le habían firmado un documento en el que se comprometían a votar positivamente.

Sin embargo, a la hora de votar, la bancada del Centro Democrático se ausentó del recinto, quedaron solo 52 senadores de los 55 necesarios para decidir. El proyecto se hundió porque no hay tiempo para votarlo, ya que necesita cuatro votaciones antes del 16 de diciembre, y solo lleva una.

Da mucha tristeza porque algún senador decía que no se necesitaba representación sino proyectos y empleo, pero es que nunca lo han hecho. En tantos años que llevamos nadie ha mirado esos territorios ni evidencian las problemáticas que siempre hemos dicho. Nuestras propuestas nunca son tenidas en cuenta”, señaló Perea, quien consideró que “si allá (al Congreso) no llega alguien de las comunidades afectadas por el conflicto, nunca se harán los proyectos”.

Las razones

La propuesta del Centro Democrático consistía en que se dieran ocho, y no 16 curules, pero que fueran en circunscripción nacional; es decir, que las personas que hagan parte del Registro Único de Víctimas pudieran votar, sin importar el lugar del país, por alguna otra persona que esté también en el registro.

“El Centro Democrático quiere curules para las víctimas y elegidas por las víctimas. No para los territorios donde los violentos pueden imponer la representación política”, explicó la senadora Paloma Valencia.

Además, en su cuenta de twitter, el expresidente y senador Álvaro Uribe expresó: “Se evitó que detrás de la cautivante palabra paz le pusieran al Congreso otras 16 curules con el peligro del narco terrorismo interfiriendo la elección”, y agregó: “para zonas rurales deprimidas el Gobierno Duque tiene un presupuesto de 3,4 billones para 2019, el tema no es de 16 curules de La Habana, elegidas con presión narcoterrorista”.

Palabras que entristecen a Perea, quien siente que a las víctimas siempre las buscan cuando hay elecciones y luego las abandonan a su suerte.

A lo que el senador Alexánder López (Polo) dijo: “las 16 curules de paz, son un compromiso con todas aquellas víctimas que esperan acciones afirmativas que reivindiquen su situación, negarlas es destruir un acuerdo de Estado, es faltarle a la verdad, es retroceder en los principios que garantizan la paz, verdad y la justicia”.

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Colprensa
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