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¿Desminado en las calles y barrios de Medellín?

Domingo, 12 de Marzo de 2017
Once granadas fueron decomisadas en un reciente operativo en el barrio El Volador.

Hablar de desminado humanitario en Medellín es prácticamente un tabú, y cuando los miembros del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario #60 (Bides) visitan las comunidades para iniciar el estudio no técnico, dejan más dudas que certezas.

No es normal que una persona de la ciudad se encuentre de la nada con un artefacto explosivo. Pero eso ha ocurrido en Medellín y es una sospecha que los gobiernos local y nacional quieren desvirtuar, y para hacerlo, deben comprobar que los explosivos ya no son una amenaza.

Cabe recordar, a un niño de seis años que sufrió heridas de esquirlas en sus extremidades inferiores al estallarle un artefacto explosivo que encontró en la calle y pateó, creyendo que se trataba de una pelota. El hecho ocurrió en el barrio Zamora. El niño fue llevado a un centro asistencial con lesiones de esquirlas y quemaduras. El petardo estaba compuesto por pólvora negra y metralla.

Cuando la ciudad se desangraba en una guerra entre bandas y la lucha por las principales laderas entre las guerrillas, los paramilitares y la Fuerza Pública, se presentaron varios casos de este tipo.

Álvaro Jiménez, director de la Campaña Colombiana Contra Minas, asegura que “para nadie que haya vivido en Medellín en los últimos 20 años es ajeno entender que ocurrieron ese tipo de situaciones en la ciudad. Los hubo en Altavista, en Moravia, en la Comuna 13, en Villatina, en Popular 1, en Santa Cruz, en momentos en que distintos actores armados se disputaron el control de la ciudad por la vía de las armas”.

Solo en septiembre de 2005, por ejemplo, la Policía Metropolitana incautaba cuatro granadas semanales en promedio en las calles de la ciudad, que llegaban a manos de los patrulleros, bien fuera porque un cooperante precavido diera la información, o porque los delincuentes las abandonaran por temor a una requisa cuando sentían a las autoridades cerca.

En varias oportunidades, los policías no alcanzaron a encontrar el explosivo antes de que un civil tropezara con él.

Según cifras de la Dirección de Acción Integral Contra Minas (Daicma), en Medellín entre 1991 y 2013 se presentaron 72 eventos con municiones sin explotar (Muse), por ejemplo granadas de fragmentación o de fusil que no alcanzaron a activarse, o artefactos explosivos improvisados (AEI) como petardos o tatucos, que dejaron 36 víctimas.

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Colprensa
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