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El miedo está en la realidad de las mujeres en el país

Lunes, 12 de Octubre de 2020
Un reflejo de lo que pasa en el país con las mujeres.

Google: “asesinan a mujer en Colombia”: 5,32 millones de resultados en 0,55 segundos.

Esta búsqueda, que se puede hacer desde cualquier celular o computador con conexión a internet, a simple vista, es un reflejo de lo que pasa en el país con las mujeres, que siguen expuestas, tanto a la violencia intrafamiliar, como la callejera.

Por eso, el resultado de la encuesta Pulso Social, realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), refleja que el 43,9 % de las mujeres, en el promedio nacional, dijo que no salía sola en su barrio por las noches.

El panorama es más preocupante en ciudades como Tunja (Boyacá), donde el indicador se trepó al 86 %, seguida de Pasto (71 %), Montería (66 %), Manizales (62 %) y Quibdó (55 %). 

¿Por qué?

Dicho temor, de acuerdo con Beatriz Quintero, directora de la Red Nacional de Mujeres, se evidencia también en otros indicadores que muestran que las mujeres están inseguras en las calles y en sus casas. “Esto no es nuevo, es de siempre, lo que pasa es que ahora se está hablando más, porque las mujeres nos hemos ganado la palabra, trabajamos igual que los hombres, nos hemos educado, pero la sociedad aún no ha cambiado”, sostiene Quintero.

Por ejemplo, según Medicina Legal, en lo corrido de este año se han reportado 662 desapariciones de mujeres, 527 asesinatos y 10.032 presuntos casos de abusos sexuales. Además, según la Fiscalía General de la Nación, entre julio de 2018 y junio de 2020 se registraron por lo menos 812 casos de feminicidio en el país.

Y, para no ir muy lejos, basta con mirar las cifras de maltrato intrafamiliar en el que las mujeres y las niñas son las víctimas prevalentes.

Por ejemplo, según el Observatorio de Género de la Vicepresidencia de la República, entre el 25 de marzo y el 1 de octubre se comunicaron 21.268 personas con la línea 155 para denunciar agresiones. Del total, el 94 % (20.057) correspondió a mujeres y el 6 % restante, hombres (1.211).

“Desde el inicio del aislamiento preventivo obligatorio el comportamiento de las llamadas experimentó un incremento, cuyo pico estuvo en el mes de mayo. Las causas principales de contacto a esta línea fueron por delitos contra la familia (violencia intrafamiliar) lo que representó el 76 % de las llamadas registradas”, se lee en el informe del Observatorio publicado en la primera semana de este mes. Según el Inpec, en las cárceles del país hay 3.991 condenados por delitos relacionados con violencia intrafamiliar.

Teniendo en cuenta este contexto, toma mayor relevancia la encuesta del Dane y, a propósito del especial #EllaSoyYo, publicado el pasado lunes en www.elcolombiano.com, analizamos qué está pasando con las mujeres, qué se debe hacer como país y por qué, pese a que ellas han ganado espacios en diferentes sectores de la sociedad y se han impulsado diversas estrategias gubernamentales, culturalmente siguen siendo denigradas y atacadas.

¿Qué pasa?

Yamile Roncancio, directora de la fundación Feminicidios Colombia, menciona que el temor no está necesariamente anclado al sexo de las personas, sobre todo porque “lo que tenemos claro es que el lugar más inseguro para las mujeres es la propia casa, que es en ese contexto donde se dan la mayoría de acciones violentas contra las mujeres”.

No obstante, dice Roncancio, en las calles se notan otros tipos de violencia que vulneran a las mujeres, como el acoso, que en realidad se vive de día y de noche.

“No considero que la percepción de inseguridad esté directamente asociada al sexo, pero sí los miedos que se tienen”, dice la analista, es decir, el miedo de un hombre pasa más por el hecho de estar expuesto a que lo roben, mientras que “el miedo de la mujer es que la violen, la maten o la desaparezcan”.

José Fernando Vasco Alzate, magíster en familia e investigador del Observatorio de Género y Sexualidad de la Universidad de Caldas, sostiene que el fenómeno de violencia hacia la mujer sigue latente en la sociedad por la composición patriarcal, que es en la que está fundamentada la cultura nacional, la cual cree que las mujeres pertenecen a los hombres.

“Nuestra composición patriarcal hace que la mujer esté en situación de desventaja”, dice Vasco Alzate, al señalar que, dada esa realidad, “no es extraño que las mujeres se sientan inseguras en el día a día”, destaca.

El analista recuerda que es tan agreste el fenómeno en Colombia y en el mundo, que la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2016, declaró los feminicidios como una pandemia, es decir, que se extendió por todo el mundo.

¿Y qué hacer?

La clave, según los consultados, está en la educación. Vasco Alzate resalta que esta debe inculcarse desde la primera infancia, haciendo énfasis en que tanto niños como niñas tienen igualdad de derechos y se les debe respetar. “Debemos enseñarles el respeto hacia la diferencia y a que, si bien las mujeres son diferentes biológicamente, en cuestión de derechos todos somos iguales”.

Al respecto, Roncancio señala que ni más ni menos, esa es la respuesta, pues “como sociedad debemos reconocer a las mujeres como seres humanos libres, autónomos para decidir dónde, cómo y a qué hora estar en lugares privados o públicos, porque hay muchos estereotipos”.

Finalmente, Lina Guisao, politóloga, especialista en comunicación política y coordinadora de la plataforma Derecho a no obedecer de Medellín, concuerda con los analistas al mencionar que lo que dejan ver los múltiples reportes no es una sorpresa, pues el temor se apodera de las mujeres por las múltiples razones ya expuestas.

Y agrega que, si bien mucha gente dice que a los hombres también los roban, “a las mujeres, cuando se meten con ellas, no solo se meten con sus bienes, sino con su cuerpo, incluso con un simple piropo”, lo que, al hacerlas vulnerables, las afecta en su dignidad, además, porque socialmente, cuando a una mujer le sucede algo, aparecen discursos culpándola por lo que pasó.

“La mujer siempre termina como la culpable y empiezan a conocerse frases como por qué salió sola, por qué fue vestida así, se lo buscó, es muy coqueta, como si realmente la culpa de que a una mujer la acosen es de ella y no del supuesto, presunto o potencial acosador”, destaca Guisao.

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Colprensa
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