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El radicalista islámico cubano no es una amenaza grave para Colombia

Domingo, 18 de Marzo de 2018
“Yo lucho contra el orden mundial, sobre todo contra los americanos”, dijo el capturado.

“Yo lucho contra el orden mundial, sobre todo contra los americanos”, fueron las palabras del cubano Raúl Gutiérrez Sánchez, una vez un juez de la República lo envió a la cárcel Modelo de Bogotá, mientras avanza un proceso en su contra por los presuntos delitos de concierto para delinquir y terrorismo en calidad de tentativa.

Para la Fiscalía General de la Nación, Gutiérrez Sánchez habría planeado, junto con dos personas que residen en Argentina y España, un ataque terrorista en la zona T, al norte de la capital del país, contra 29 funcionarios de la embajada americana.

En medio de las diligencias judiciales que se adelantaron en el Complejo Judicial de Paloquemao contra Gutiérrez Sánchez, el ente acusador aseguró que el hombre, por medio de la red social Telegram, recibió “un adoctrinamiento en cuanto a un tema de radicalismo islámico y específicamente frente a temas de extremismo religioso” y, además de ello, instrucciones de la forma como debía construir el artefacto explosivo con el que pretendía realizar el ataque terrorista el pasado martes 13 de marzo.

En medio de la diligencia, la fiscal del caso catalogó a Gutiérrez Sánchez como “un lobo solitario”, por los hechos que había premeditado desde la ciudad de Pereira, donde residía y donde fue capturado en la noche de este martes.

Y es que en cuestión de organizaciones criminales internacionales, la hipótesis del ‘lobo solitario’ no es descabellada. Se trata, según expertos consultados por COLPRENSA, de una práctica usual en ese tipo de movimientos que buscan generar pánico en la población.

Óscar Palma, docente de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, aseguró que la situación del cubano Raúl Gutiérrez Sánchez podría ser un caso aislado, aunque resaltó que es común que estos grupos criminales busquen personas en estado de vulnerabilidad para perpetrar actos delictivos.

“Este señor parece ser una persona con problemas personales, problemas psicológicos y hasta con problemas económicos, con una vida muy conflictiva, y este tipo de perfiles lleva muchas veces a buscar soluciones desesperadas. En ese momento, esta persona encontró en el extremismo islámico alguna clase de respuesta, entonces puede estar motivado a realizar una acción desesperada, en este caso manifestada por medio de un ataque terrorista”.

Para el docente, la situación registrada con el ciudadano cubano no es “algo sistemático”, es decir, no es algo que pase frecuentemente en Colombia en relación con otros países donde el riesgo del terrorismo internacional es latente. “Cuando uno compara esto con lo que pasa en Europa o en Estados Unidos, realmente estamos hablando de algo muy pequeño, en Colombia difícilmente hay más células estructuradas trabajando como pueden existir en otros países”.

Y añadió: “yo me inclinaría a decir que es algo muy aislado, muy único, que puede pasar, sí, pero no en temas masivos como en países donde existe una verdadera cantidad de población musulmana. Aquí la población musulmana es muy pequeña y está muy bien integrada, entonces no lo veo como algo grande, problemático y sistemático”.

Palma aseguró que aunque lo expuesto por la Fiscalía General en días pasados “no se ve como una amenaza grave para la seguridad y la política de país”, las autoridades no deben descuidar los filtros de seguimiento en las comunicaciones y páginas por donde podrían hacer contacto dichas células o ‘lobos solitarios’, que pretenden realizar algún atentado terrorista.

Por su parte, Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios de Seguridad y Paz, explicó que esta guerra que padecen varias naciones internacionalmente está tipificada como de quinta generación y es “descentralizada, donde un grupo muy pequeño de tres o cuatro personas tienen una forma de financiación independiente y ellos deciden la forma de operar y delinquir, y no tienen ningún tipo de rango jerárquico que les digan qué hacer y cómo hacer, lo único que une a las células es un discurso radical que generalmente es el Estado Islámico el que profundiza ese discurso”.

De acuerdo con Rosania, esa es la diferencia con otros conflictos como el colombiano. “Si cae el cabecilla principal, las estructuras armadas no van a desaparecer, eso no pasa con el Estado Islámico o Al Qaeda. Pueden neutralizar o capturar a alguno y el resto de las células siguen operando de manera normal”.

El reclutamiento

Los expertos consultados coincidieron en que las organizaciones criminales internacionales reclutan personas de manera virtual por todo el mundo, les muestran sus objetivos y empiezan a ser parte de un adoctrinamiento, sin embargo, este no es el único acercamiento que tienen para cumplir con su cometido.

De acuerdo con Palma, “Al Qaeda y el Estado Islámico u organizaciones de ese tipo, recurren mucho a las redes sociales y a toda clase de instrumentos, en este caso Telegram –que era la aplicación por la cual se estaban comunicando–. Sin embargo, utilizan mucho ese tipo de redes para hacer un primer contacto, un contacto inicial, pero muchas veces no es suficiente, las personas no terminan radicalizándose solo por lo que ven o escuchan en las redes sociales”.

Para el docente, pese a que hay un contacto continuo por redes, las personas reclutadas necesitan una comunicación directa con individuos que están dentro de la organización para tener la convicción de unirse a los ideales propuestos y en dado caso aceptar actuar por sí mismo en los actos terroristas que suelen perpetrar.

Además, según Palma, el sistema de reclutamiento por parte de estas estructuras tiene directrices específicas que tienen que ver con la religiosidad que profesa cada persona. “No es solo la condición de marginalidad sino también la de religiosidad, ya que ellos terminan encontrando en el Islam una serie de respuestas a sus preguntas y Latinoamérica no tiene un porcentaje alto de población musulmana”.

En ese sentido, la hipótesis que maneja el docente es que la mayoría de personas que buscan cometer atentados en diferentes lugares del mundo no tienen un arraigo como tal del lugar donde residen. “Eso no pasa en América latina, las personas están con problemas económicos, pero eso no los hace radicales, eso no los hace musulmanes, eso no los hace no venezolanos o no colombianos”, dijo Palma.

Néstor Rosanía coincidió en que el modelo de reclutamiento por parte de estas personas es de tipo religioso y que inició en Europa. “Allí se crió una generación que no eran nacidos propiamente en países de conflicto, pero son personas que no fueron aceptadas en la comunidad europea, pero tampoco conocieron sus raíces, entonces quedaron en un limbo y es ahí donde buscan un espacio, un discurso de identificación con algo y se identificaron con un grupo que les habló de la xenofobia que sentían por ellos. Esos modelos de reclutamiento funcionan mucho donde hay temas de xenofobia, racismo, migración y falta de identidad”.

Por todo esto, Colombia no tendría espacio en la lista de países que sufren este tipo de problemas. Y si bien es cierto que la captura del ciudadano cubano generó pánico y alertó a las autoridades nacionales, por la posibilidad de que el terrorismo internacional llegara al país, los expertos coincidieron en que “Colombia no es un valor estratégico para ese modelo de guerra”.

“Además, Colombia no tiene espacios donde la religión musulmana tenga un gran avance, la mezquita más grande se encuentra en La Guajira y en Bogotá solo hay una, de resto no hay espacio de congregación de un mundo musulmán”.

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Colprensa
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