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En Atlántico un hijo encuentra enterrada a su mamá en la vivienda

Viernes, 2 de Febrero de 2018
El 24 de enero, Héctor Díaz recibió una llamada anónima diciendo que no buscara más a la mujer.

Una llamada anónima que recibió Héctor Díaz Otálora fue la clave para que él hallara el cadáver de su madre María De la Cruz Otálora Pérez enterrado en el patio de la residencia donde ella vivía con Robín Ballestas Cantillo, quien es el principal sospechoso de haberle causado la muerte y luego sepultarla en una fosa de dos metros de profundidad que cavó.

Según Héctor, su madre estaba desaparecida desde el 31 de diciembre, cuando ella y su marido habían salido a la calle a pasear y al cabo de un rato regresaron a la residencia, pero discutiendo. 

Los vecinos del predio, ubicado en la calle 51D número 1F-40, le dijeron que ellos habían discutido, pero luego se callaron y pensaron que todo había vuelto a la normalidad, pues a cada rato salían discutiendo y en una oportunidad él le alcanzó a pegar.

Héctor Díaz Otálora dijo que la discusión pudo haber terminado porque Ballestas Cantillo había golpeado a su progenitora en la cabeza con un objeto contundente que le causó la muerte en el acto. 

El hombre aprovechó que las personas del barrio estaban festejando el Año Nuevo para dedicarse a cavar la fosa, colocar el cuerpo de María y luego taparlo con tierra.

Dudas

Pero, sus hijos empezaron a preocuparse porque su madre no les había llamado para desearles el feliz año. 

En los primeros días de enero, el 3, le preguntaron a Robín por su madre y él les respondió que ella se había ido a trabajar donde un familiar en Santa Marta, pero seguían preocupados porque no tenían razones de ella.

Robín seguía viviendo en la casa con los hijos que ambos habían tenido de la relación, pero los otros seis de ella seguían preguntando por su madre. 

Cuando Ballestas Cantillo fue requerido con insistencia para que dijera el paradero de su progenitora, él les manifestó que ya no estaba en Santa Marta sino trabajando en Bogotá.

Ellos, en especial Héctor, seguían con preocupación, porque les parecía extraño que María De la Cruz no los llamase después de tanto tiempo. 

El 24 de enero, Héctor recibió una llamada anónima y le dijeron que no buscara más a su madre, que estaba en su casa y que Robín la había asesinado y sepultado allí.

Con esa información Héctor decidió llegar a la vivienda donde vivía con Robín y sus otros hermanos y empezó a cavar en distintos lugares del patio y no encontró nada.

Búsqueda

Sin embargo, el resto de hermanos decidieron ir hasta la Fiscalía y reportar la desaparición de María De la Cruz. 

La entidad emitió folletos y avisos y los dio a conocer a las personas, para que entregaran información en caso de saber de ella. Desde ese día, al parecer, desapareció Robín Ballestas Cantillo.

En una segunda llamada, el miércoles 31 de enero, le insisten a Héctor que deje de buscar a su madre, que ella no estaba desaparecida, que estaba muerta y le vuelven a sugerir que busque en el patio de la casa o en el patio de la casa vecina, que estaba siendo cuidada por Robín. 

El joven, esta vez busca, ayuda y el primero de febrero empezaron a escarbar por todo el patio. En efecto, él la halló bocabajo con el mismo traje que ella le dijo que se pondría el 31 de diciembre para recibir el Año Nuevo.

Tras el hallazgo, decidieron informar a las autoridades y miembros del CTI de la Fiscalía llegaron hasta el lugar y sacaron el cuerpo, que ya estaba en estado de descomposición, pero con sus partes unidas. No hubo desmembramiento.

La mujer 

María del Carmen Otálora Pérez, de 45 años de edad, tiene cédula expedida en San Martín de Loba, Bolívar. Pero, se conoció que era oriunda del corregimiento de Tapoa, jurisdicción del municipio de Pinillos, Bolívar.

Ella hacía labores caseras y también vendía ropa y comercializaba cerdo y pescado por kilos.

El sospechoso

Por ahora, Robín es principal sospechoso de este horrendo feminicidio.

Según se conoció, ella lo había denunciado antes por acceso carnal violento y también por algunos golpes que le propinó. 

En una de esas peleas le pegó con un tubo y su hijo Héctor la defendió terminando a los golpes con su padrastro.

Ballestas Cantillo es albañil y también celador de algunas residencias del sector donde vivía en Soledad. 

Las autoridades están reuniendo evidencias para emitir la orden de captura en su contra.

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Colprensa
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