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En Bucaramanga alquilan niños para pedir limosna

Miércoles, 24 de Julio de 2019
Los menores también serían drogados para que permanezcan dormidos, mientras recolectan el dinero.

Los inescrupulosos se están aprovechando de las personas de escasos recursos y de los inmigrantes para alquilarles sus hijos y usarlos en la mendicidad, ya que por medio de los niños estos explotadores logran recaudar más dinero”.

El hecho fue denunciado por Jaime Andrés Beltrán, un exconcejal de Bucaramanga y precandidato a la Alcaldía, quien aseguró que junto a su equipo de trabajo desarrollaron por varios meses un trabajo de campo sobre esta dramática problemática.

En andenes, esquinas, puentes peatonales, parques, de negocio en negocio y de vivienda en vivienda, todos los días se observa en la capital santandereana una gran cantidad de personas que llevan consigo a niños de brazos, mientras piden dinero a la ciudadanía.

No es un problema nuevo en Bucaramanga, pero sí es notable el aumento de personas mendigando y usando infantes para tal fin. De hecho, durante las últimas dos décadas en la ‘Ciudad Bonita’ muchos han especulado sobre el supuesto alquiler de menores para la recolección de dinero en las calles.

“Existen redes criminales que se dedican a alquilar bebés, de entre un mes y 36 meses, para pedir limosna. La investigación nos demostró que se trata de una práctica organizada. Estos niños son alquilados por alrededor de $20 mil diarios”, afirmó Beltrán.

“Lo más preocupante, medican a los niños”

José Antonio Vargas es un bumangués que visita con frecuencia el parque Santander. Este ciudadano aseguró al periódico Vanguardia que ha sido testigo de la explotación de varios niños, usados por terceros para la mendicidad en dicho escenario.

“Hay una morenita que pasa todos los días pidiendo plata, y ya le he visto como tres niños diferentes. Uno nota que no son los hijos de ella por como los trata. Días atrás traía a un niño todo pecosito, como de unos tres años, y lo zarandeaba muy duro porque el pequeño no dejaba de llorar, tal vez de cansancio o de hambre. Lo peor es que en el parque hay un CAÍ, pero nunca he visto que la Policía la pare”, relató Vargas.

De acuerdo con lo denunciado por el equipo de Jaime Andrés Beltrán, también se encontró que en muchos casos de mendicidad con el uso de menores, los inescrupulosos optan por drogar a los infantes para evitar incomodidades y dificultades mientras recolectan dinero.

“Les suministran diferentes tipos de drogas a los niños, sin ninguna prescripción médica, para que estén calmados. Usan medicamentos y remedios naturales que actúan como sedantes”.

¿Cómo consiguen a los niños?

Aquellos que practican la mendicidad con niños suelen ir, asegura la investigación, a vecindarios de escasos recursos para abordar familias o madres con serias dificultades económicas, con el fin de proponerles el alquiler de sus hijos.

Del mismo modo, esta clase de sujetos acude a hostales ubicados en la zona céntrica de la capital santandereana, para convencer a mujeres y que así les cedan sus hijos a cambio de dinero.

“Los inescrupulosos también se aprovechan de los migrantes que llegan con muchos problemas económicos, y que se hospedan en residencias del Centro. Hasta allí llegan para negociar con los responsables del menor y acuerdan el pago por el alquiler del niño”, contó el exconcejal.

Al parecer, todos los días la dinámica es similar. El mendigo acude al hostal o residencia de la madre para alquilar al niño, y al término de la jornada devuelve al menor a su progenitora.

Dicha investigación evidenció que algunos de los puntos de la ciudad en donde existe mayor índice de mendicidad con niños son: Centro, Cabecera, Avenida González Valencia, Plaza Guarín, y la carrera 27.

Ya existía una advertencia

El pasado 11 de marzo, la Personería de Bucaramanga alertó a la Alcaldía y a las demás autoridades o entidades competentes, sobre la proliferación de niños migrantes utilizados para mendicidad.

Incluso, durante el primer semestre de 2019 se conocieron dos grandes operativos ejecutados en conjunto, por Personería, ICBF, Policía y Municipio, para rescatar de las calles a aquellos menores que sufren dicho flagelo.

El pasado 22 de marzo el trabajo conjunto de tales instituciones permitió recuperar de la mendicidad a 15 infantes. Casi un mes después, el 25 de abril, en un despliegue similar se logró el rescate de otros 15 niños.

Pese a estos controles, aún se observa en las calles un sin número de niños que son explotados, quienes se aprovechan del buen corazón de los bumangueses para ‘sonsacar’ dinero.

Y si este problema es tan notorio o evidente ¿por qué no se ve un mayor número de operativos en la ciudad?

El Comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, Brigadier General Manuel Vázquez, aseguró que “hacemos permanentes controles contra la mendicidad en menores, y ahora vamos a intensificar los esfuerzos para evitar que nuestros niños sigan siendo explotados de esta manera”.

Implicaciones legales

Utilizar a niños para la mendicidad está tipificado por la ley colombiana como trata de personas.

Según el Artículo 3 de la Ley 985 De 2005, “se entenderá por explotación el obtener provecho económico o cualquier otro beneficio para sí o para otra persona, (...) mediante la explotación de la mendicidad ajena (...)”.

Aquella persona que sea sorprendida cometiendo este delito deberá enfrentar una pena en prisión, que oscila entre los 13 y los 23 años. Sumado a esto, se verá obligado a pagar “una multa de ochocientos (800) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes”, según la Ley 985.

¿Qué dice el Icbf?

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, aseguró a Vanguardia, mediante un comunicado de prensa que una vez conoció la posible situación de vulneración de los niños y las niñas en mendicidad ajena, puso en conocimiento de la Fiscalía este hecho y pide que se adelanten las investigaciones con celeridad.

“Con Equipos Móviles de Protección Integral estamos identificando posibles casos de niños, niñas y adolescentes con fines de mendicidad ajena. Estamos fortaleciendo esta estrategia como una apuesta a este fenómeno migratorio venezolano que nos ha puesto en conocimiento nuevos y diferentes casos de vulneración.

“Una vez en el Icbf identificamos estos casos, se activa la ruta para verificar y restablecer los derechos de los niños, niñas y adolescentes y con ello protegerlos de cualquier vulneración. Vale destacar que no se requiere abrir ningún Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos si hay un vínculo con su familia y ésta es un entorno protector del niño. En este caso se articula con las entidades del Sistema Nacional de Bienestar Familiar”.

De acuerdo con cifras oficiales reveladas por la Registraduría Nacional del Estado Civil, a lo largo del año pasado 5.190 infantes venezolanos fueron registrados en Santander. Es importante dejar claro que, dicho registro no reconoce ni otorga la nacionalidad colombiana para estos miles de niños registrados.

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Colprensa
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