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La plataforma para denunciar el acoso sexual

Martes, 3 de Agosto de 2021
Otros de los espacios inseguros para las mujeres frente al acoso es el transporte público, tribunas del estadio y parques.

Catalina Galeano Cabrera es historiadora de la Universidad de Valle, e integrante de la Escuela Feminista Travesía por la Paz, donde se desarrollan iniciativas para construir la paz desde la perspectiva de género.

Hace unos días, cuenta Catalina, “le faltaron piernas para correr”, después de que un taxista la persiguiera cruceta en mano. Todo sucedió por un ‘piropo’, que en realidad es acoso, por parte del taxista. Catalina le pidió que la respetara y la reacción de él fue intentar agredirla.

Ella logró refugiarse en una tienda donde le prestaron un teléfono para llamar a la Policía. Las preguntas que le hizo el agente la sorprendieron. “¿Usted qué hizo para que el señor reaccionara así? ¿Usted cómo iba vestida?”.

— No me preguntó si estaba bien. Además, yo iba con sudadera. Pero aún así, si tuviera minifalda o un pantalón corto, ante el Policía era doblemente culpable por haber ‘provocado’ al sujeto. Hay creencias culturales muy arraigadas que naturalizan el acoso sexual. Desde los colectivos feministas venimos insistiendo: no es piropo, es acoso. Cuando un desconocido le dice un ‘piropo’ en la calle a una mujer, lo primero que sentimos es miedo, incomodidad, sensación de inseguridad.

A la mayoría de las mujeres ese tipo de acoso les afecta la salud emocional. Y no hay mujer que camine tranquila. El piropo juega con la autonomía, la seguridad, la salud emocional y la movilidad de las mujeres. – explica Catalina.

Por cierto: el acoso callejero también repercute en la posibilidad de que ocurran agresiones físicas o sexuales contra la mujer. Generalmente, cuando responden al ‘piropo’, exigiendo respeto, las agreden, ya sea verbal o físicamente.

Es por ello que organizaciones como la Escuela Feminista Travesía por la Paz, Caracolas - en Red Podemos y la Isla en Vela, con el respaldo de la fundación Sí Mujer, han venido adelantando campañas para educar a la sociedad sobre ese mensaje: “No es piropo, es acoso”.

En 2018, cuenta la ingeniera María Margarita Vargas, del colectivo Caracolas, difundieron un video, una puesta en escena, de lo que sienten las mujeres cuando salen a la calle y reciben lo que la sociedad llama ‘piropo’. Todo se grabó en el Bulevar del Río, como una manera, pedagógica, de explicar también la cercanía que tiene el ‘piropo’ del acoso sexual. La reacción de algunos hombres fue preguntarles: ¿Ya no se les puede decir nada entonces, una palabra bonita?, a lo que respondieron:

— En definitiva, todo pasa por la aceptación. Si voy en la calle y un desconocido me dice algo, por supuesto no le he concedido ni el permiso ni la aceptación para que me diga nada. Quiero andar tranquila. Distinto a cuando se tiene una relación cercana. Obviamente todo en el marco del respeto.

En los días de la virtualidad, los colectivos feministas se unieron para, entonces, lanzar la plataforma Libres y Seguras (libresyseguras.com). Con este portal se pretende hacer un mapeo del acoso callejero: dónde ocurre, de qué tipo, para levantar una cartografía de los sitios inseguros de la ciudad.

Todo se hace a través de una encuesta alojada en el sitio web para denunciar los casos. A futuro, la idea es que la plataforma esté conectada con los organismos encargados de dar respuestas a esta problemática.

Una vez se consoliden los resultados, el paso siguiente es hacer ejercicios en los territorios identificados como inseguros para la mujer, y proponer alternativas para transformar ello.

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Colprensa
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