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La realidad de los municipios: virus, hambre y falta de insumos

Miércoles, 29 de Abril de 2020
Los mandatarios locales no saben qué pedir: comida o elementos médicos.

En al menos 90 municipios del país, que están alejados de las grandes cabeceras municipales, hay coronavirus. Pero más allá de esta pandemia que se expandió por todo el mundo, en estos lugares hay otros males que están arraigados: el hambre, la ausencia de servicios públicos y, es más, la falta de un hospital o de un puesto de salud. Sus mandatarios locales no saben qué pedir: comida o insumos médicos.

Además, hay otras realidades que se combinan con la enfermedad: la primera, el aislamiento no se cumple al ciento por ciento. Es más, en la gran mayoría de los pueblos se vive un absoluto carnaval durante la entrega de los subsidios. A algunos mandatarios les ha tocado a la brava: declarar el toque de queda para que la gente no se mueva de sus casas.

La segunda es que algunos alcaldes y gobernadores están feriando los recursos y, según los mismos entes de control, están comprando mercados al doble o al triple de lo que normalmente cuestan. Como si no fuera suficiente, en algunos municipios no hay agua potable para promover el lavado de manos, como en Quibdó, en donde, por suerte, ha llovido y en las casas hay agua almacenada.

El Gobierno para atender esta emergencia en los municipios está operando en dos velocidades. Por un lado está, Luis Guillermo Plata, gerente para la atención del COVID-19, quien indicó que en las zonas alejadas el suministro de insumos “es mucho más complejo y para eso nos apoyan las Fuerzas Militares, tenemos a disposición su logística en tierra, aire y agua para llegar a las regiones más apartadas”.

Por el otro lado está la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y la Alta Consejería para las Regiones, quienes han dispuesto durante el último mes varias entregas de mercados en algunos departamentos como Risaralda, La Guajira, Boyacá y Casanare.

Desde las regiones 

En Leticia, los médicos renunciaron. De acuerdo con cifras de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (Achn), el Amazonas cuenta con 167 camas hospitalarias en todo el departamento y no tiene para cuidados intensivos. El personal médico del Hospital San Rafael presentó una renuncia masiva el pasado 20 de abril.

Rosmery Lozano, enfermera del área de Ginecología y Pediatría en Leticia, manifestó sentir preocupación por la situación que pasa ella y los demás profesionales de la salud. Pide que se atienda la emergencia en el Amazonas

“El panorama, lamentablemente, ha sido bastante precario, teniendo en cuenta que el hospital sobrepasó su capacidad como único centro de atención departamental que tenemos desde hace muchos años. Antes de esta situación, las camas no eran suficientes, hacían falta en áreas de pediatría y urgencias. A esto sumemos el hecho de que hay picos en algunas épocas del año por otras enfermedades como dengue. En el hospital solo hay 4 camas UCI para adultos, 2 pediátricos y 1 neonatal”, agregó.

Mientras tanto, en el municipio de San Diego, Cesar, su alcalde, Carlos Mario Calderón, está molesto porque su comunidad no obedece la cuarentena. San Diego es un municipio en el que viven 8.000 personas.

Explicó que han hecho cerca de 55 comparendos a las personas que no cumplen con la cuarentena, “pero la gente no es consciente de la problemática que estamos viviendo. Esto lo han tomado con un folclorismo y de verdad, no ha sido al ciento por ciento el aislamiento, no han sido prudentes. Ahora, me preocupa mucho que tengo cientos de personas pidiéndome comida. Somos pobres. Hemos recibido ayuda del Gobierno departamental 1.600 mercados”.

Entretanto, Jesús Delgado, secretario de Salud de Quibdó, explicó que en su municipio hay 20 camas UCI y que tienen una proyección de crecimiento de 10 más. Para camas de aislamiento lo que hicieron fue contratar 132 de tres hoteles con el fin de poder aislar los casos que se presenten.

Por último, el funcionario Delgado también dejó claro que la cuarentena no se respeta: “acá es difícil hacer el control, lo únicos días en que logramos cerrar todo son los sábados y los domingos, de resto, ha sido difícil y la gente sale a pesar de las restricciones”.

Es de anotar que la capital choconana tiene una población que alcanza los 130 mil habitantes y el único hospital, el San Francisco de Asís, no solo está colapsado sino en una grave crisis financiera.

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Colprensa
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