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Otra visión sobre el narcotráfico

Domingo, 16 de Julio de 2017
Estudiantes quisieron cambiar el 'narcotour' que se ofrece en Medellín.

Cansado del desparpajo con el que Jhon Jairo Velásquez, ‘Popeye’, habla de los crímenes que se cometieron en la época de Pablo Escobar, un profesor de la universidad Eafit le propuso a sus estudiantes de periodismo hacer la contraparte de los ‘narcotours’ que se ofertan en Medellín y que se dedican a exaltar el prontuario criminal y la excentricidades del extinto capo.

“El Pablo Escobar que los estudiantes conocían era el Pablo Escobar de Netflix y es un personaje que difiere mucho de lo que realmente sucedió. La única condición para hacer el especial es que había que hablar con los sobrevivientes o con las víctimas que dejó esa época”, cuenta Mauricio Builes, docente y editor de este proyecto de memoria histórica que tardó cuatro meses en concretarse y que lleva menos de una semana al aire.

El reto era ambicioso e involucraba a los estudiantes de dos cursos de periodismo internacional que debían presentar como trabajo final un especial multimedia sobre el lado b, pensado desde el relato de las víctimas, del auge del narcotráfico y de la guerra frontal que le declaró Escobar Gaviria al Estado colombiano.

Juliana Uribe Espinal, quien cursa sexto semestre del pregrado Comunicación Social de Eafit, fue una de las 42 estudiantes que participaron del trabajo. Para ella fue muy revelador conocer de primera mano el relato de quienes sufrieron los rigores de la guerra y darse cuenta de una historia desconocida de la ciudad que habita.

“Era una época que nosotros (los estudiantes) no conocíamos porque no la vivimos. Teníamos idea de Escobar por series de televisión, documentales y lo que le cuentan a uno los papás. Siempre desde la voz de los victimarios. Es muy curioso ahora que hablamos del proceso de paz enfocado en las víctimas de las Farc que del narcotráfico poco se habla a pesar de que marcó un antes y un después en la historia de la ciudad y del país”.

A Juliana le correspondió contactar en Bogotá a las víctimas del avión de Avianca que el 27 de noviembre de 1989 estalló en el aire, por una bomba del cartel de Medellín, con un saldo trágico de 107 muertos. “Esto me ayudó a entender a la sociedad en la que vivo”.

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Colprensa
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