Personas ebrias atacan a golpes a médico de una clínica de Medellín

Lunes, 11 de Enero de 2021
La función de ser médico es cada día más riesgosa y cada vez hay más agresiones físicas reportadas.

Un médico egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana fue agredido en la madrugada del domingo diez de enero en una clínica de Medellín por una persona en estado de embriaguez a quien se le negó el ingreso al centro de atención de médica.

Los hechos ocurrieron en la IPS Urgencias Virrey, cuando varias personas ebrias, luego de accidentarse, pretendieron ingresar a la institución, donde el personal les negó la entrada al entender que estaban violando el toque de queda y la ley seca.

En la discusión, una de las personas atacó en su rostro al médico, identificado como Carlos Piedrahíta, egresado de la UPB, quien quedó sangrando fuertemente por su nariz.

Ante la gravedad de los hechos, el decano de la Escuela de Ciencias de la Salud de la UPB, Marco Antonio González Agudelo, emitió un comunicado rechazando los hechos.

En la comunicación, el directivo docente afirma que “uno de nuestros egresados médicos, cumpliendo con su misión de salvar vidas, en la IPS donde labora, fue atacado físicamente por unos ciudadanos en el servicio de urgencias. Ellos estaban en estado de alicoramiento y consultaron después de accidentarse, incumpliendo las normas sociales y gubernamentales para proteger la vida en pandemia de nuestros conciudadanos. Además, agredieron sin ninguna razón a nuestro colega egresado y amigo, tal vez porque se les había acabado su diversión irresponsable”.

En el mismo mensaje, González Agudelo, expone que “es increíble que cumpliendo con la sagrada misión de salvar vidas, mitigar el sufrimiento y acompañar al enfermo en esta época tan difícil por la pandemia que estamos sufriendo, no se valore nuestra función social y no se nos trate como lo que somos, unos seres que prestamos nuestro servicio ayudando a nuestros semejantes”.

También se lamenta de que cada vez son más frecuentes situaciones como esta, en las que “nuestra integridad y seguridad se mantienen en riesgo por la inconsciencia de las personas, al no valorar nuestro oficio”.

Para el decano, la función de ser médico es cada día más riesgosa y cada vez hay más agresiones físicas reportadas, además de “estigmatizaciones y amenazas que están haciendo el ejercicio de la medicina en este país de intolerancia y agresividad, una profesión peligrosa.”

En otros apartes del mensaje, precisa que “por nuestra vocación, principios y dedicación seguimos en la práctica, pero es urgente que nos acompañe el estado y nos proteja y, así como otros grupos poblacionales de minorías, tengamos una ley que sea contundente contra aquellos que quieren acabar con este noble oficio”.

“Siempre hemos sido fundamentales para el crecimiento social y humano, pero nunca antes habían visto la importancia de nuestra profesión como ahora, donde sin nuestro trabajo, muchas muertes hubieran ocurrido, estamos siempre protegiendo el don maravilloso de la vida sin importar nuestro riesgo y sabiendo que tenemos familias que cuidar”, añade.

El decano aboga porque en adelante, en vez del personal médico tener que protegerse a sí mismo en temas de inseguridad, pueda concentrarse con energía para ayudar a los demás, “como debe ser”.