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¿Protestas influyeron en muertes por covid, como sugirió el presidente Duque?

Miércoles, 23 de Junio de 2021
Los epidemiólogos consultados coinciden que la vacunación es lo único que puede incidir para reducir los altos números de muertes por COVID-19.

Con la llegada a las 100.000 personas muertas por Covid-19 en las últimas horas en el país, autoridades y expertos epidemiólogos retomaron la discusión del papel que tuvieron las manifestaciones del Paro Nacional en el aumento de la curva de contagios y muertes.

El presidente de la República, Iván Duque, durante una eucaristía que se realizó en memoria de las víctimas que ha dejado hasta ahora la pandemia en Colombia, aseguró que “más de 10.000 muertes se hubieran podido prevenir si no hubiéramos tenido aglomeraciones en las últimas seis o siete semanas”.

Pero lo cierto es que hasta el momento los expertos coinciden en que las aglomeraciones al aire libre que se registraron en medio de las movilizaciones y protestas del paro nacional, no fueron la única causa de la propagación de contagios y muertes en el último mes y medio.

“Ninguno de los modelos muestran evidencia de cambios abruptos en la tendencia de la serie para cualquier ciudad. Aunque las multitudes siguen siendo riesgosas para la transmisión del SARS-CoV-2, hay evidencia interesante que desafía esta premisa general, en contextos específicos”.

Así lo afirma un estudio de la Fundación de Santa Fe de Bogotá y la Facultad de Medicina de la Universidad Industrial de Santander. El documento asegura que no hay resultados concluyentes que sugieren un efecto de las protestas sociales en la incidencia de casos de COVID-19.

El estudio, publicado el 18 de junio, se realizó entre el primero de marzo y el 15 de mayo en las principales ciudades donde hubo concentración de personas en las calles. De hecho, el informe afirma que en ciudades como Bogotá y Bucaramanga ya había un aumento de casos antes de las protestas.

Varios factores

“Es indudable que las manifestaciones han de tener algún efecto, porque reunir gente desconocida y aglomerada es un campo de cultivo importante. Pero hay varios factores que están incidiendo”, afirma el médico neurólogo Diego Rosselli, docente de la universidad Javeriana.

Las nuevas variantes, la liberación de restricciones, la apertura económica que empezó casi al tiempo que las protestas, sistemas deficientes de seguimiento a contactos y una cobertura de vacunación que hasta ahora toma buen ritmo, son otros de las factores que explican los expertos.

En cuanto a las nuevas variantes del virus, como la brasileña, la alfa y la beta, que ya están en el país, según el ministro de Salud, Fernando Ruiz, expertos creen que tienen un papel importante en el grave momento por el que atraviesa la pandemia en el país.

“Hay muchas razones para pensar que esas nuevas variantes tienen un papel importante. Es un fenómeno regional, no solamente es en Colombia. Es un virus que tiene una alta cantidad de contagios. Esta tercera ola es mayor en su velocidad, en su persistencia y en su letalidad”, señaló Rosselli.

Pero el tema de las variantes es un asunto que no se ha analizado suficiente y que, de acuerdo con los especialistas, el país “no está haciendo suficiente vigilancia genómica” para seguir los linajes del virus.

Para la médica infectóloga e investigadora de la Universidad de los Andes Diana Higuera, falta capacidad en el seguimiento de los nuevos virus. “Se supone que Instituto Nacional de Salud le hace seguimiento, pero es un seguimiento que le falta capacidad. No se procesan tantas muestras como se quisiera”, comenta.

Otro de los factores clave para entender el aumento de número de casos y muertes en el país por causa de la pandemia es la vacunación, que apenas está tomando buen ritmo.

Según el último reporte del Ministerio de Salud, a corte del 21 de junio, Colombia llegó a un total de 15.298.930 dosis aplicadas, de las cuales 4.977.790 corresponden a esquemas completos de vacunación.

“La mortalidad de las personas que se han presentado en los últimos días es población menor de 70 años, a la cual no se ha vacunado”, dice Jorge Cuellar, epidemiólogo de la Universidad del Bosque.  

Para disminuir la velocidad de contagio del virus, la estrategia es aumentar el ritmo de evacuación a la población susceptible, pero “si tuviéramos 10 millones de vacunas todos los días disponibles seguramente no las podríamos aplicar, porque tenemos la capacidad de aplicar, más o menos, 300.000 vacunas”, explica el especialista.

Sin embargo, los epidemiólogos consultados coinciden que la vacunación es lo único que puede incidir para reducir los altos números de muertes por COVID-19.

“Parece que estamos progresando, porque las tasas de vacunación en los últimos días han sido razonables, han sido cercanas a lo que se esperaba”, opina el médico neurólogo, Diego Rosselli.

“En este momento, lo que podemos hacer es no descuidar el ritmo de vacunación. Intentar agotar las vacunas sin utilizar que todavía están represadas en los entes territoriales”, añade la investigadora de la Universidad de los Andes Diana Higuera.

Según Higuera, otra medida que el Gobierno Nacional puede intensificar son las jornadas en los centros de vacunación masivos, en donde no importa la EPS a la que el paciente está afiliado y no es necesario contar con cita previa.

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Colprensa
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