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¿Qué implica el rearme de exjefes de las Farc?

Viernes, 30 de Agosto de 2019
Por otra parte, el chavismo negó que Venezuela auspicie la violencia en Colombia.

El regreso a las armas de un sector de las antiguas Farc bajo el mando de Iván Márquez abre interrogantes sobre el poderío real, el papel de Venezuela en el conflicto y el proceso con la exguerrilla.
   
1. ¿Qué tan seria es la amenaza?

Aunque el ex número dos de las disueltas Farc reapareció vestido de militar con una reducida tropa, la amenaza está en su anuncio de “coordinar esfuerzos” con el resto de disidentes y los guerrilleros del Eln.

Su mensaje podría calar en los 4.600 combatientes que según inteligencia militar componen por separado ambos frentes, el de los grupos que sin un mando unificado se apartaron del acuerdo de paz con las antiguas Farc y el del Eln, que saludó el regreso a las armas de los exFARC y ofreció “una trinchera de combate”. 

León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, cree que con Márquez se da paso a la unificación de los disidentes “bajo una nueva guerrilla” que, en coordinación con la del Eln, configuraría un “nuevo fenómeno de violencia”.

Y aunque el Estado es muy superior en recursos y fuerza militar (265.050 efectivos), no ha podido ejercer un control efectivo del territorio ni acabar con el narcotráfico.

Aun así este es un problema naciente “que todavía se puede controlar” con una respuesta contundente y operativa de la fuerza armada, dice el experto Ariel Ávila. 

El gobierno de Iván Duque  anunció una “unidad especial” para perseguir a los jefes exguerrilleros y recompensas de $3.000 millones  por cada uno.
   
2. ¿Qué hará Maduro?

Márquez y Jesús Santrich son “bienvenidos en Venezuela”. Nicolás Maduro lanzó esa frase en julio. 

“No estamos ante el nacimiento de una nueva guerrilla, sino frente a las amenazas criminales de una banda de narcoterroristas que cuenta con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro”, declaró Duque.

Para Valencia, la porosa frontera de 2.200 kilómetros y la poca colaboración entre ambas naciones.

“No hay control de esa frontera, entonces los guerrilleros pasan de aquí para allá, de allá para acá, consiguen armas, dinero, allá y aquí”, señaló Valencia.

“Venezuela va a estar ahí, albergando a los jefes cuando estén ‘envainados’ (emproblemados), sin decirlo, a escondidas, porque el gobierno Maduro no tiene ningún incentivo para decir que colabora con el gobierno de Colombia”, dijo el analista Carlos Alfonso Velásquez.

3. ¿Y el acuerdo de paz?

Desde que surgió el acuerdo de paz, más de 13.000 exguerrilleros - entre combatientes, presos y colaboradores - en proceso de reincorporación social y económica, y de ellos unos 3.348 - incluidos familiares - permanecen en espacios delimitados. 

Duque les envió un mensaje a los excombatientes: “Quienes han optado por el camino de la legalidad bajo los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición, seguirán contando con el compromiso del Estado”.

Analistas como Ávila creen que el grupo de Márquez buscará “reclutar a los antiguos excombatientes”, sobre todo a los que están en las zonas especiales de paz. “El gobierno lo que tiene que hacer es ir a proteger” esos territorios, comenta. 

Con todo el impacto que generan, las disidencias no son “necesariamente el elemento que pueda terminar con un proceso de paz”, estima Gerardo Barbosa, experto en el conflicto de la Universidad Externado.     

El chavismo niega que Venezuela auspicie la violencia en Colombia

El oficialismo venezolano negó, el jueves, que auspicie la violencia en Colombia, luego de que Bogotá acusara al gobierno de Nicolás Maduro de proteger a exjefes de las Farc que retomaron las armas.

“Nos están echando la culpa desde Colombia. Lamentamos profundamente lo que está ocurriendo en Colombia (...), que vaya a entrar en un nuevo espiral (...), que continúe en el espiral de violencia que tiene 60 años”, afirmó Diosdado Cabello, durante un acto en Caracas.

Elliott Abrams, representante especial de Estados Unidos, denunció que las acciones de estas  guerrillas, “profundamente involucrados en el tráfico de drogas”, afectan no sólo la seguridad de la región sino también la de Estados Unidos.

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AFP
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