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Calma alcalde Quintero
El litigio, en cualquiera de sus ramas, es largo. 
Sábado, 5 de Septiembre de 2020

Reitero lo dicho en otras oportunidades: Medellín es la mejor ciudad del país. Allí todo funciona, y EPM es, apenas, una muestra de lo que digo. Por eso, estimado alcalde Quinto, vaya con pies de plomo en este asunto.

Primer, porque puede que se deban revisar ciertas situaciones ocurridas en la construcción de Hidroituango, pero de ahí a judicializarlas hay un paso muy largo. Nadie duda que a usted le asiste la obligación de mantener intacto el patrimonio del estado, de Medellín en este caso, así como de sus empresas. El litigio pasará por conceptos tan difíciles de entender en la práctica como el de fuerza mayor o caso fortuito. ¿Quién podía calcular las embravecidas aguas del río Cauca? 

Este asunto, respetado Alcalde Quintero, debe pasar antes por la reflexión y la calma. Nunca, en ningún lugar del mundo, obra de tal envergadura se ha llevado a cabo sin que los imprevistos ataquen por todas partes. 

Llevar el asunto antes los estrados judiciales tiene algunos bemoles que bien vale la pena recordar: el primero, y es que los constructores vean un mensaje equivocado: Que los errores - si es que los hubo- se deben ventilar en los juzgados. Y ello, Ud lo sabe bien señor alcalde, puede generar un efecto perverso y es que los grandes constructores desistan de trabajar en obras públicas. ¡Grave cosa!

También está el tiempo, señor Alcalde. El litigio, en cualquiera de sus ramas, es largo. Años pasarán antes de que los pleitos vean una sentencia de última instancia. Tantos años, ¿Vale la pena? 

Finalmente, y sin ánimo de abusar de su tiempo, analice con detenimiento que ninguna obra que se presupueste, y que se ejecute, termina costando el valor presupuestado. Como dicen los ingenieros: La única obra que al final vale lo mismo que se presupuestó al inicio, es la obra que no se hizo. En este caso, como es apenas obvio, la obra fabulosa de ingeniería está marchando, cosa que los debe alegrar a ud, y a todos los colombianos: Sin el proyecto quizá no tendríamos energía en los próximos años. 

Es muy colombiano el sentimiento de que, si el presupuesto se supera, es porque hay algo irregular. Grave error: la obra más costosa es la que no se hace, como el famoso de metro de Bogotá, que estoy esperando desde antes de nacer. 

Ejemplos hay: La biblioteca Vasconcelos, en México, costó el 109% más de lo presupuestado, y es una de las 10 mejores obras del siglo XXI, y no hay litigios. En Japón, donde no se roban un lápiz, los costos para los Juegos olímpicos del 2020 se han multiplicado por dos. De 12 mil millones de dólares a un poco más de 25 mil millones. ¿Hay funcionarios con pliego de cargos por estos hechos? No, ni más faltaba. 

Calma alcalde. 

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