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La grandeza artística del ‘Mugroso Piñuelero’
Su estancia y apego permitieron que su amor por la tierrita siguiera nutriéndose en las sagradas fuentes de la Torcoroma.
Martes, 12 de Junio de 2018

Pocos paisanos como Alfonso  Carrascal Claro fueron  dotados por  la  naturaleza con  tantos  atributos   artísticos : autor, compositor, poeta,  declamador, bailarín, escritor y… pero el  amor febril por su  terruño lo  privó de adquirir el complemento  académico en  las  mejores  universidades del  país,  donde, seguramente, hubiera desarrollado su inconmensurable talento y su elevado  cociente intelectual.

Su estancia y  apego permitieron que su amor por la tierrita siguiera nutriéndose  en las sagradas fuentes de la Torcoroma, como él  lo expresó a  través  de su  programa radial  picaresco “Carnavalito”, espacio que aglutinaba la  música, la  alegría, el  folclor  y el  gracejo de Ocaña para que sus tradicionales festividades de diciembre y enero constituyera un  certamen  de  grata  recordación.

Precisamente, por su constante bohemia, la madre de su amada Clara De La Rosa, se opuso de manera  frenética al romance con  quien ella consideró que  era un  mugroso  piñuelero, expresión sumamente despectiva y ofensiva, que la obligó a  llevarse a su hermosa y enamorada hija para  Medellín, donde el tiempo y la distancia esfumaron el promisorio idilio, del que solo quedó el  bambuco fiestero La Mugre.

El paso del connotado y reconocido artista por este mundo se evidenciará con  las huellas indelebles que  dejará  cuando su desgastado corazón deje de latir. Siempre que  escuchemos sus  canciones, leamos  sus  poemas y nos deleitemos con sus  mordaces  y profundos párrafos, nos convenceremos que nadie más que Alfonso quiso tanto  a  Ocaña  como  él.

Gracias a la cortesía del veterano y  apreciado  locutor Eduardo Candia Jácome, obtuve un  capítulo de Carnavalito, el correspondiente al 14 de diciembre de 1987, quizás uno de los últimos, con el que pude recrearme y  comprobar la gracia y humor fino de quien se  autodenominó ´Roquelina´.

Con  su característica  mamadera  de  gallo, se  refirió  al  paso infructuoso   del  conquistador alemán Ambrosio  Alfinger por  esta  región  en  busca de oro,  cuando aseveró  que las  tierras de  la región  solo  servían  para secar  ropa y  elevar  barriletes.

Respecto  al mal  humor  de los  invasores  europeos, dijo que tenían el genio  tan  atravesado como requinto en  joropo. 

También  ironizó que  los  rateros de finales del 2.000  se  llevaban  los  electrodomésticos sin  siquiera pagar  la  cuota  inicial.

A sus 86  años, internado  en  un  asilo, sin  su  voz y  sin  poder  ver el  cielo de su solar ocañero, recorre el  tiempo ido  de  sus  nostalgias, con la  visita  de  sus  tres  hijos y algunos  de  sus  amigos más  allegados.

Para  que sus  descendientes les  musiten a los  oídos, el  cariño y  reconocimientos  de  sus conciudadanos, la  Universidad Francisco  de  Paula  Santander Ocaña, a  través  de  la  Facultad de Educación  Artes  y  Humanidades, y la  Escuela  de  Bellas  Artes “Jorge  Pacheco Quintero”, le harán  un  homenaje el viernes 22  de  este  mes.

El certamen  artístico se desarrollará  en  el  auditorio “Yecit Manzano  Carrascal”, y a  partir  de  las  siete  de  la  noche, rasgarán los tiples  y  guitarras para  acompañar a  las  voces  que  interpretarán   las  canciones ganadoras  o  finalistas del  antiguo concurso de la  Canción Inédita Andina “Guillermo Lemus  sepúlveda”, se  declamarán  sus poemas  más  sentidos, un  grupo  de  danzas  bailará las  mismas  canciones que  él  dirigió  en ´Tarigua´ y el  dueto Maná, ganador  de  un  Mono Núñez, ofrecerá un  concierto con  temas  como  La  Mugre,  Geografía  del  Recuerdo , Mi Tierra,  etc.

Es muy  difícil que  el  maestro Alfonso Carrascal  Claro  asista, lo  harán  sus  hijos, y seguramente que la totalidad  de  las  sillas del  máximo  escenario artístico de  la  región serán ocupadas por los  ocañeros que querrán manifestarle su  aprecio y  gratitud, y que también  ratificarán su  inmenso  cariño por la  tierra  que  los  vió  nacer,  es  decir ,  que aprovecharán la  ocasión para  refrendar  su  ocañeridad.  

Gracias Maestro, por  el  inmenso legado artístico que  nos  dejará,  y que  nos  obligará siempre  a recordarlo  y  a  hacerle  la  venia. 

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