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La incertidumbre electoral
 Nada fácil resulta prever quienes puedan llegar a la segunda vuelta. 
Domingo, 10 de Diciembre de 2017

A unos cuantos meses de las elecciones presidenciales la claridad electoral no parece ser el común denominador. Nada fácil resulta prever quienes puedan llegar a la segunda vuelta. 

El candidato que nos parece más seguro para encabezar esta opción es Sergio Fajardo. Su excelente marcación en las encuestas, le impide poner en riesgo su candidatura, en alianzas desventajosas con Claudia López y Jorge Robledo. 

Podemos estar equivocados, pero creemos que con la fuerza arrolladora que tiene su movimiento político, en lo único que podía aliarse con ellos, es en la elaboración de listas únicas para el Congreso.

Su estrategia, en el actual panorama electoral, debe ser mostrarse ajeno a los partidos políticos y a la clase política tradicional, hoy desprestigiada por los vicios del clientelismo y la corrupción. 

Es quizás, el único candidato que parece asomarse al poder, como una figura prometedora y no contaminada.

En las encuestas que se han elaborado, hasta ahora, él aparece encabezándolas. Y en la última del jueves pasado, de manera arrolladora. A todos los candidatos los dejó atrás y de que manera. Es un índice muy alentador para su futuro electoral.

Cuando ya se creía rota su participación en la llamada “Coalición Colombia”, debido a las declaraciones temperamentales de la precandidata presidencial, Claudia López, en las que daba a entender que el exgobernador Sergio Fajardo, había desistido de continuar en la alianza previamente concertada con ella y Robledo, la congresista le ofreció excusas, reconociendo que se había equivocado, respecto de lo que creyó falta de palabra de Fajardo. 

Claudia, manifestó que luego de conversar con él, le agradeció por su comprensión y por su reintegración a la coalición inicial.

Fajardo, acepto el gesto conciliatorio de la precandidata de Alianza Verde y manifestó que, “Cuando los problemas se solucionan con sinceridad, respeto y afecto, salimos fortalecidos”.

Parecía indiscutible que el nombre más seguro para ser el próximo presidente de Colombia, fuera Germán Vargas Lleras. 

No es un secreto que desde el principio de su gestión como Vicepresidente, buscó asegurar esa aspiración. 

Muy cercano a Santos, en ese cargo, logró que este pusiera en sus manos ambiciosos programas de vivienda, agua potable, transporte e infraestructura en variadas y lejanas regiones del país. 

Manejando un presupuesto multimillonario, construyó más de cien mil viviendas gratis a familias de bajos recursos. 

Sin duda, con esto aseguró, desde entonces, con amplia ventaja política, un seguro y promisorio futuro.

Lo que a nadie le paso por la cabeza, es que luego de renunciar al cargo y de un silencioso retiro de algunos meses, reapareció sorpresivamente no como el amigo fiel y agradecido, dispuesto a continuar y apoyar las políticas del gobierno, sino transformado en un implacable candidato de oposición que, aparentando renegar de su propio partido, se lanzó por firmas, tras la búsqueda de su aspiración. Y lo que, al parecer, cayó muy mal en el futuro electorado, es que valiéndose de su aparente amistad con el Fiscal General de la Nación, se ha dedicado a perseguir a quienes considera que más adelante pudieran hacerle sombra. Hablar mal de su propio partido, del que dice está totalmente divorciado, son circunstancias negativas que lo han llevado a un descenso inesperado, que a futuro podría enterrar su aspiración.

Los cueros al sol que Claudia López, le ha sacado en el Ssenado, parecen estarle haciendo mucho daño político, como a Cambio Radical. Es el precio de la deslealtad que, tarde o temprano, se termina pagando.

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