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Locuras de un “presidente”
Estas milicias tienen como finalidad servir de complemento en la defensa del Estado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Lunes, 18 de Febrero de 2019

Desde la época en que Hugo Chávez era el presidente de Venezuela el gobierno ha sido permisivo frente a las armas que están en manos de los ciudadanos. Con la creación de los Círculos Bolivarianos, en el inicio de su mandato, personas fieles a su ideología fueron armados con el propósito de divulgar la doctrina de la llamada “revolución” y controlar la población. 

Muchos de estos grupos dotados de un arsenal, con autorización de las autoridades, se convirtieron en bandas dedicadas a la criminalidad que ejercían autoridad en los sectores marginados y cometían toda clase de delitos en las calles de las principales ciudades. Lograron protagonismo en abril de 2002 cuando Hugo Chávez recobró el poder, luego del fallido golpe de estado iniciado por un sector de empresarios y militares que le dieron la espalda al entonces presidente. 

Con los Círculos Bolivarianos el Estado se dio cuenta de que era peligroso tener organizaciones de civiles con armamento sin ejercer un control absoluto sobre ellos, capaz de enfrentar a los opositores pero a la vez elevando los índices de inseguridad a niveles desbordados, situación que aún persiste. A raíz del golpe de estado de 2002 y de las amenazas sobre el régimen chavista, los Círculos Bolivarianos se transformaron en verdaderas estructuras con una formación y entrenamiento castrense, legitimadas con la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas aprobada en 2008 cuando nacen las ‘milicias’ que empezaron a funcionar como un cuerpo armado legalizado. 

Estas milicias tienen como finalidad servir de complemento en la defensa del Estado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, por lo que reciben material bélico y adiestramiento para su uso, práctica que continúa bajo la gestión de Nicolás Maduro. En redes sociales han circulado videos en los que se entregan fusiles a civiles ante una posible intervención militar de Estados Unidos. 

A esa locura se suma un hecho más irracional, entregar misiles antiaéreos a la población, como ha sido anunciado en los últimos días. ¿A quién se le ocurre que una ama de casa, un obrero o pensionado tenga instrumentos de guerra? Lo cierto es que Venezuela tiene pertrechos rusos y chinos de gran poder destructivo y ya se cuentan más de cinco mil milicianos que fueron entrenados en el uso de los misiles que logran un alcance de seis kilómetros. 

Anuncios como estos y decisiones como la de prohibir el ingreso de ayuda humanitaria cuando no se tiene alimentos ni medicamentos, son una muestra de la insensatez, por decir lo menos, de un gobierno que ya no tiene el reconocimiento de la comunidad internacional, de su pueblo y buena parte de los militares. 

El respaldo mayoritario a Guaidó como presidente interino, la decisión de Donald Trump de congelar los activos de PDVSA y suspender los pagos al régimen de Maduro por el petróleo vendido en Estados Unidos y el rechazo de Miraflores a la ayuda que se encuentra paralizada en Cúcuta, provocando multitudinarias marchas de repudio, determinarán el comienzo de la caída del chavismo. 

¿Entró el régimen en su recta final? Más temprano que tarde regresará la democracia y Colombia tendrá una labor fundamental en la recuperación de Venezuela en temas como el reabastecimiento de productos de primera necesidad, la instauración de un gobierno democrático y el restablecimiento de las relaciones internacionales que serán primordiales en la construcción de la economía de una nueva nación. 

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