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2016

Sábado, 2 de Enero de 2016
Colombia tendrá un 2016 complejo en lo económico, pero en particular en lo político.

Aunque mis competencias para brujo son bien limitadas, trataré de “pronosticar” con base en el pasado y el presente, lo que nos depara el 2016.

A Cúcuta y su área metropolitana le espera mucho trabajo en decidir su futuro; si renuncia a ese derecho, estaremos sometidos, como corcho en remolino, a los vaivenes de cada país.

Espero que en el 2016 el  proyecto Cúcuta a 50 años se convierta en el elemento aglutinador del gran debate por una visión de ciudad y su futura planificación.

El plan maestro de transporte intermodal (PMTI), presenta una metodología para definir los grandes desarrollos de infraestructura a futuro, los cuales se implantar según la realidad de cada momento. Sigamos el ejemplo.

No es un plan de proyectos, es una visión de competitividad. La dirigencia cucuteña ha mostrado una resistencia casi teflónica a la planeación compartida, pero como con el cambio climático, ya es cuestión de supervivencia.

Colombia tendrá un 2016 complejo en lo económico, pero en particular en lo político, pues estará signado por los resultados del proceso con las farc.

Si la paz se firma con extrema generosidad para las farc, el alinderamiento del Vargasllerismo con el Uribismo será la nueva criatura de nuestra fauna política; por el contrario, si la paz se firma como un acuerdo justo de ingreso a la vida civil de las Farc, haciendo el país los ajustes institucionales necesarios para superar el atraso institucional, por motu proprio y no por acuerdo con la guerrilla, Humberto de la Calle será el más fuerte contrincante de Vargas Lleras para las elecciones del 2018.

La sorpresa vendrá de cuenta de la gestión de los alcaldes de las grandes ciudades elegidos por firmas, quienes se volverán voces centrales del debate político, en particular los de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. Cúcuta no espera mucho de sus nuevas autoridades; veremos.

Venezuela se degradará cada vez más con un régimen espurio que va a generar violencia contra los mismos chavistas y contra los ciudadanos venezolanos.

La violencia interna vendrá de cuenta de remozar el chavismo acusando a los perdedores de dañar el legado chavista. Es decir, Maduro pierde con cara y no gana con sello. La violencia hacia los ciudadanos vendrá de los combos, degeneradas en bandas de crimen organizado.

Diosdado buscará escapar en el último minuto con su botín. Como dicen los costeños, “lo que viene es guayacán” y Cúcuta estará en el epicentro.

En el mundo tres eventos marcaran la pauta: la aplicación de lo acordado en COP 21, sobre reducción de emisiones de CO2, el retorno del terrorismo con la novedad de “fundamentalistas internos” y el futuro de la energía, que está relacionado con el primero, aunque con una buena dosis de nuevas tecnologías.

Es casi un acuerdo, que el mundo no debe rebasar el crecimiento de la temperatura terrestre 2 grados centígrados con referencia a la temperatura de la era preindustrial, so pena de sobrepasar el umbral de un calentamiento autoreforzado con sus correspondientes desastres naturales.

Llevamos uno. Lo acordado en París este mes de diciembre parece ser la última oportunidad del planeta. Se logro más de lo esperado, pero menos de lo óptimo. Imbéciles como Donald Trump niegan el cambio climático, principio ideológico. Todo fundamentalista es peligroso.

Y la lucha contra los fundamentalistas de ISIS, con apoyo de ciudadanos de países occidentales, obliga a una nueva lucha donde la inteligencia y las reformas de las sociedades de occidente son las únicas garantías de triunfo. Volver al eje del mal de Bush, al chauvinismo europeo o a la guerra convencional solo logrará que lo que otro fundamentalista, George Walker Bush reinició, termine en un desastre mundial.

La energía con base en los acuerdos de París hacen que el futuro de los hidrocarburos sea de declive; la rapidez del mismo dependerá de los resultados tecnológicos en sistemas de almacenamiento de energía, nuevos materiales y ganancias de eficiencia. Los que tienen todavía acciones de Ecopetrol, es bueno venderlas cuando suban a un nivel donde la perdida sea cero. No es seguro eso, pero nunca se sabe.

Aunque el año pinte complejo, a mis lectores, un 2016 lleno de buenas nuevas, aunque las cosas se ven difíciles. Pero como dice Rubén Blades “mucho control y mucho amor” tiene que haber en cada casa; ese es el amuleto.