“¡Basta una persona buena para que haya esperanza!”, papa Francisco

Viernes, 15 de Septiembre de 2017
Una sola golondriana si hace verano. Usted puede ser la persona buena portadora de esperanza para la nación.

“La reconciliación no es una palabra abstracta; si eso fuera así, sólo traería esterilidad, más distancia. Reconciliarse es abrir una puerta a todas y a cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto. Cuando las víctimas vencen la comprensible tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de la paz. Es necesario que algunos se animen a dar el primer paso en tal dirección, sin esperar que lo hagan los otros. ¡Basta una persona buena para que haya esperanza!”.

La importancia de la visita del papa Francisco a Colombia no está dada en lo multitudinario de los actos desarrollados en varias ciudades del país, sino en la trascendencia espiritual de su bendición como autoridad espiritual. Colombia no puede quedarse con la foto y el recuerdo de su venida, sino que debe ser ésta la oportunidad para acercarnos a Dios, a través de la sangre de Cristo.

La cruzada moral y ética que reclama la Nación, no comienza en el ajuste punitivo de los tipos penales, queriendo arreciar las penas con la errada convicción de que con ello controlaremos la corrupción. La verdadera cruzada empezará cuando entendamos las palabras del papa, al invitar a la Nación a una verdadera reconciliación, 

Lo primero que debemos hacer es ponernos a cuentas con nosotros mismos, a través del perdón salvífico que Cristo alcanzó para nosotros en la cruz del calvario y pagó con un alto precio de sangre. El arrepentimiento, es la llave para recibir el perdón de pecados. Pero es necesario recordar, que el arrepentimiento es una decisión de no seguir haciendo lo que esta mal, y no un remordimiento que es sentirse mal un dia y volver a lo mismo.  

Lo segundo es recibir a Cristo en el corazón como el único y suficiente salvador de nuestra vida, haciendo una oración de fe, en la que reconozcamos que hemos pecado, que  nos hemos arrepentido y declaremos que él es el soberano de nuestra vida.

Cuando has logrado tu paz interior, serás contado como ese hombre bueno al que se refiere el papa Francisco, encargado de traer esperanza. El cambio que reclama la nación no vendrá de la mano del linchamiento público de políticos y corruptos; vendrà de la férrrea voluntad de un pueblo dispuesto a reconocer sus errores y a proclamar una vida diferente desde la individualidad afectando lo colectivo. No cambiemos a los demás, cambiemos nosotros mismos y empezaremos a ver la semilla de esperanza florecer.

Cuando cada persona este a paz, será portador de bendición para otros. La ventana de la reconciliación estará frente a nosotros. Los odios fratricidas quedarán atras, la tolerancia estará a flor de piel y viviremos en el país que hemos anhelado. No será necesario perseguir la corrupción y castigarla ferozmente, secillamente porque una sociedad con valores no necesita penas, sino recocimiento.

Creo que una sola golondriana si hace verano. Usted puede ser la persona buena portadora de esperanza para la nación.