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Buñuelología

Jueves, 9 de Diciembre de 2021
En Navidad, tierra prometida del buñuelo, se perdía la virginidad.

Y el octavo día, Dios NO creó los buñuelos. No le alcanzaron los siete días que se dio para inventar el mundo. 

Los buñuelos nacieron años luz después, cuando a las abuelas les dio por amasar la felicidad. Si Eva nació de una falsa costilla de Adán, los buñuelos nacieron de una costilla verdadera de la alegría decembrina. 

El buñuelo nace, crece, se reproduce y nos lo comemos especialmente en navidad. Escasean las palabras para agradecerles a los artesanos de la buñuelología, también llamados buñuelólogos.

Ya se venden en cualquier época, montándole fuerte competencia a otro gran producto de la gastronomía fugaz: su majestad la empanada. Pero los buñuelos que tienen el discreto encanto decembrino sabrán siempre mejor.

Por esta época se da un matrimonio por convención y por convicción entre el buñuelo y la natilla. Cuando a la natilla y al buñuelo se les alborota el erotismo les da por hacer buñuelitos. 

No importa que el buñuelo siempre haya tenido mejor prensa que la natilla. Ésta va pegada al prestigio de aquel. En el futuro de todo buñuelo siempre habrá una deliciosa natilla.

En navidad en vez de un nudo, se nos hace un buñuelo en el alma.

Regalar buñuelos es una forma de desearle la paz al prójimo. Deberíamos vivir en estado de buñuelo perpetuo. 

Buñuelo y natilla van siempre juntos como don Quijote y Dulcinea, Laurel y Hardy, Abott y Costello, Mandrake y Narda, o Mandrake y Lotario, según las malas lenguas, Diana y El Fantasma.

Estar en Navidad equivale a mantener el alma en estado de buñuelo perpetuo. Mientras haya buñuelos habrá alegría.

El buñuelo desarma los espíritus. Nadie podría disparar un arma con un buñuelo en la mano. Volvamos el mundo un buñuelo. 

Si no funcionó la propuesta del general ® Bonett Locarno, tomada de la cultura griega, de poner a dieta sexual a los guerrilleros hasta obligarlos a hacer la paz, de pronto infiltrando buñuelos en el alto mando subversivo haya más posibilidades. (Claro que en su momento, el Departamento de Estado norteamericano discrepó de Bonett y dijo que, por el contrario, había que poner a hacer el amor a la guerrilla, hasta dejarla exhausta).

La coalición buñuelos-natilla es un frente nacional gastronómico que jamás prescribe. 

 

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