Buscando un camino para América Latina

Viernes, 18 de Diciembre de 2020
La región se encuentra entrampada en lo que los organismos financieros internacionales llaman países de renta media.

Nuestro continente tiene el 8% de la población mundial, pero en cambio concentra casi el 32% de los fallecidos por la pandemia (según cifras de la OMS de inicios de Octubre), esto es cuatro veces más de lo que le correspondería, y si a ello le agregamos que el PIB caería según CEPAL y el FMI entre  un 9,1% y un 9,4% respectivamente, entonces estamos frente a un desempeño continental nefasto, máxime si se lo compara con que la economía mundial caerá en un 4,9%. Ello, provocara un aumento de los pobres (definición discutible) en más de 45 millones, llevando la cifra total de habitantes en tal condición a más de 230 millones, implicando que estamos retrocediendo a cifras superadas hace casi dos décadas.

Una característica aplicable a todos nuestros países es que exportamos materias primas con bajos grados de elaboración e importamos productos con alto valor agregado.  Así, la región se encuentra entrampada en lo que los organismos financieros internacionales llaman países de renta media, llevándonos a que no somos sujetos de créditos ni líneas financieras preferenciales ni tampoco somos autosustentables. 

Acá, valga recordar que además no somos prioridad para Estados Unidos porque de acuerdo a la bicentenaria Doctrina Monroe somos parte de su “zona de influencia”, tampoco lo somos para Europa que se encuentra abocada a la migración masiva de africanos del norte, ni tampoco de las potencias económicas asiáticas enfocadas en su propia problemática.  De allí, que nuestra situación no es para nada sencilla, con el agravante que cada día nos encontramos más desintegrados, ideologizados y con creciente desconfianza de unos con otros.

En este poco alentador panorama, asumirá la Presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de Enero Joe Biden, con lo cual se espera -entre muchos otros cambios- que la guerra comercial con China se aplaque y así no se nos siga amenazando con que debemos mantenernos alejados de dicha potencia asiática, que para muchos de nuestros países ya es el primer socio comercial.

En este contexto, un grupo de académicos latinoamericanos hace un llamado a un “no alineamiento activo”, que sucintamente consiste en no permitir la resurrección de la Doctrina Monroe (de América para los americanos) que nos impediría o dificultaría vincularnos con potencias como China sin el consentimiento de Washington, como tampoco aceptar un relacionamiento con Beijing que no ponga por delante nuestras preferencias nacionales, por sobre los intereses estratégicos de los chinos, que dicho sea de paso buscan materias primas no siempre de manera ortodoxa, incumpliendo muchas veces las políticas de conservación medioambientales.

Un no alineamiento activo, no se refiere solo a tomar una posición equidistante de Washington y de Beijing, sino también asumir que existe un mundo ancho y ajeno más allá de los referentes diplomáticos tradicionales, que Asia es el principal polo de crecimiento en el mundo, y que existen vastas zonas del mundo que han estado fuera del radar de nuestros países, refiriéndome con ello a parte importante de África y de Asia Central. 

En este caminar, coincidimos con Europa en la necesidad de construir un espacio de no alineamiento activo para no terminar aplastados por la confrontación entre los super grandes.  No es casualidad que la mayor crisis de la región en muchas décadas, según la CEPAL, coincide con su mayor fragmentación en mucho tiempo.  Por ello, debemos buscar de manera urgente un nuevo camino para América Latina.