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Cínera sin prejuicios (6)

Jueves, 4 de Marzo de 2021
He repasado la financiación de las 28 represas dedicadas a la producción de energía eléctrica (10.974 Mw) y la de las 8 encargadas de suministrar agua potable y la de las 4 dedicadas únicamente al riego.

“Me interesa el futuro, porque es el sitio donde voy a 
pasar el resto de mi vida” Woody Allen.

El dieciocho de diciembre de 1992 se dio al servicio la represa del Guavio. Con un espejo de 1.600 hectáreas, algo así como la tercera parte de la sabana de Bogotá.  Fue construida con crédito externo del Banco Mundial y BIRF entre otros, iniciada en 1981 y con garantía ampliada de la Nación, como inversión pública conforme al documento Compes 2373 de 1988.  Guavio es por ahora, hasta que se inaugure Hidroituango la represa más grande del país. 

He repasado la financiación de las 28 represas dedicadas a la producción de energía eléctrica (10.974 Mw) y la de las 8 encargadas de suministrar agua potable y la de las 4 dedicadas únicamente al riego. Todas, absolutamente todas, han sido financiadas con crédito externo de la banca internacional. En ninguna se recurrió a financiación por el sistema de concesión (L.80/93) o en modalidad de inversión público privada (L1508/12). 

Traigo a colación las anteriores observaciones, con el fin de destruir los absurdos y estúpidos prejuicios, con los cuales han disfrazado la medianía de la dirigencia pública y privada regional, relativa a la ineptitud para la gestión pública en este proyecto. 

El disfraz del prejuicio lo han llamado falta de cierre financiero, pretextando en las figuras de la Concesión o de la asociación público privada, a las cuales nunca se ha acudido en ninguna represa del país.

Cierre financiero, vale decir, que el proyecto Cínera tenga igualdad entre sus costos y las fuentes de financiación. Estas, igual que los costos, se discriminan por la etapa en la cual se requieren los recursos, ya sea para la pre inversión, la inversión y la operación, como dice el manual de la DNP. Pues bien, ninguna de las 40 represas mencionadas anteriormente, generadoras de energía, de suministro de agua potable o de simple riego, ha tenido cierre financiero. 

Vean como ejemplo la de Guavio, cuyos costos financieros fueron tasados inicialmente en US $ 1.484 millones de dólares de 1981 y al final superó los tres mil millones de dólares en 1992, que incluyó la corrupción de (ocho ex alcaldes, seis ex gerentes, cuatro ex contralores de Bogotá), las reclamaciones, la mora e imprevistos. Hay que destruir otros prejuicios que la medianía inventó para borrar el multipropósito, hoy que se reciclan las pequeñas y medianas hidroeléctricas. 

Fedesarrollo no duda en afirmar que “la hidroelectricidad en Colombia constituye la mejor alternativa para generación de energía debido a su carácter renovable, bajos costos y amplia vida útil. Las cifras de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional (SIN) y administrador del mercado de energía mayorista de Colombia dicen que la oferta de las Hidroeléctricas es de 11.834,57 Mw, que corresponde al 68% de la oferta energética del país, limpia y confiable “(sic). Por todas estas razones ¡Cínera va!

Adenda: A propósito del prejuicio de “cierre financiero” del Acueducto de contingencia; nunca lo ha tenido. El Diario El Tiempo el 2 de febrero de 2017, publicó la preocupación por los sobrecostos a esa fecha del orden de $20.000 millones de pesos. Y el 6 de diciembre pasado, el Señor Presidente anunció nuevos aportes para cubrir sobrecostos por $37.000 millones de pesos más.