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Cínera (V) ¿Qué desmotivaría a William?

Miércoles, 24 de Febrero de 2021
Decidí rememorar estos hechos, pues la semana pasada los del Acueducto Metropolitano hicieron un programa radial muy divertido, sobre nuestro conformismo con lo mínimo.

“El noventa por ciento del éxito se fundamenta  en insistir”: Woody Allen.

El miércoles 25 de marzo de 2009, el señor gobernador nos dejó conocer su entusiasmo por la Represa de Cínera. Ese día nos mostró 27 diapositivas y en la última nos impactó con una frase que estampó en mayúsculas: “La historia del departamento Norte de Santander cambiará: ¡Cínera motor de desarrollo, para todos y para siempre!”. 

No era para menos la preocupación de William. Pues en la segunda diapositiva nos dibujó un mundo aterrador: “La destrucción de los bosques, la deforestación de las cabeceras, la degradación de los suelos, el secamiento de las fuentes de agua, su contaminación, nos conduce a un destino inexorable: el desierto y al hambre. (sic)

Y en la tercera diapositiva nos dibujó el problema así: “en especial la falta de garantía de sostenibilidad de las principales fuentes de abastecimiento de agua (ríos Zulia, Pamplonita, Táchira) y sobre todo el hecho de que el aprovechamiento del recurso hídrico (energía, regulación y conservación, acueductos y sistemas de aguas residuales, ecoturismo, riego, navegación) son nulos y como consecuencia se dan los altos costos de producción e índices de pobreza”. (sic)

De pronto, se le apagó el entusiasmo. Se le agotó el mandato en 2012 y su proyecto de 2009 se marchitó y archivó en los restantes tres años. ¿Qué desmotivaría a William? “¡Nunca se supo!”, como dijera Mafalda.

Edgar llegó al poder en 2013 y se topó con el Documento Conpes 3798 cuya versión fue aprobada el 14 de enero de 2014. Ecopetrol le impuso el proyecto unilateralmente y le exigió un pequeño aporte de recursos y a la comunidad nunca se le consultó. Intimidado se resignó.

No nos dieron ni un minuto para hablar de Cínera ni de las intenciones de William ni de las nuestras, así que el vestido fue hecho sobre las medidas del contratista mimado de Ecopetrol. Y nos quedamos, como siempre, con lo mínimo y con los costes de operación elevadísimos. 

Así se disfrazó una obligación de la Ley 321 de 1999, con un acueducto de contingencia, como Proyecto de “Apoyo financiero para el fortalecimiento de la prestación del servicio de acueducto en los municipios de Cúcuta, Los Patios y Villa del Rosario - Norte de Santander”. (sic)

El disfraz tenía máscara de Ecopetrol: porque “han sufrido en los últimos años por temas asociados a la contaminación de las fuentes hídricas por derrames de hidrocarburos del oleoducto operado por ella, sobre el Río Pamplonita, que afecta de manera directa a la ciudad de Cúcuta (como ocurrió en los eventos terroristas presentados en junio de 2007 y diciembre de 2011)”. (sic)

Así, Ecopetrol eludió las indemnizaciones que, por desidia, como siempre, no demandamos ante la ley y que valdrían diez veces más que este apoyo financiero.

No sobra agregar que el terrorismo sigue intacto, hasta tanto no logremos acuerdos de paz duraderos y que “el tubo” sigue expósito y atraviesa medio Departamento. ¿Pero, qué desmotivaría a William?

¿Por qué en la diapositiva No. 6 dijo: “Cínera es la única alternativa con visión integral, amplia y coordinable, que apunta a hacer competitiva nuestra región?”. (sic)

Adenda: Decidí rememorar estos hechos, pues la semana pasada los del Acueducto Metropolitano hicieron un programa radial muy divertido, sobre nuestro conformismo con lo mínimo.

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