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Civismo y autoridad: invisibles

Domingo, 6 de Febrero de 2022
Infracciones van desde el estacionamiento en doble vía, obstaculización del paso a vehículos de emergencia, etc.

Desafortunadamente, la muy reducida presencia de la autoridad operativa en materia de tránsito y la escasa cultura ciudadana en momentos críticos de la movilidad, son dos insumos negativos en una ciudad que trata de sobresalir nacionalmente, con muy pocos resultados.

Los casos se presentan en toda la ciudad, sin embargo me voy a referir a una situación recurrente que afecta a los ciudadanos residentes en los municipios de Cúcuta y Los Patios, como quiera que es el punto crítico entre la vía que une la glorieta San Mateo con el punto de referencia Pinar del Río o glorieta Virgilio Barco.

Se trata del caos que se vive de lunes a viernes en dicho sector, en el cual se encuentra el prestigioso plantel educativo Santo Ángel de la Guarda. Desde las 11 y 30 de la mañana hasta las 12 y 45 pasado el mediodía, los conductores que abordan dicha avenida, diferentes a los padres de familia de los estudiantes del colegio, se encuentran con un curioso menú de infracciones al Código de Tránsito, que van desde el estacionamiento en doble vía, obstaculización del paso a vehículos de emergencia, etc.

Los primeros conductores que llegan al sitio, estacionan ordenadamente sobre la vía tratando de evitar el bloqueo de un carril y aunque no está permitido, pues no les queda opción diferente para la espera de sus hijos. Los que arriban sobre las 12 y 20 pm, quieren llegar a la puerta del colegio, violando el derecho a los juiciosos conductores y se estacionan en doble fila, limitando el flujo vehicular a cientos de automotores que nada tienen que ver con la situación y lo más cínico del asunto es que se enfurecen si alguien toca el pito, en protesta a tan evidente infracción.

De cuando en vez (una cada quince días) aparecen uniformados de la Policía Nacional adscritos a la especialidad de Tránsito y Transporte, para regular la movilidad y el asunto mejora. La crítica nace porque no tengo idea en qué parte de la ciudad se encuentran así sea chateando, puesto que lo anotado sucede en la cercanía de otros planteles educativos ubicados en el Barrio Blanco y el barrio La Playa.

También he podido evidenciar que algunos conductores de ambulancia, activan sus sirenas cuando sienten el rigor del desorden, buscando que le abran paso y lo consiguen, pero metros más adelante apagan sus sirenas y siguen su marcha normalmente. Lo denunciado se convierte en un falso positivo de emergencia, aspecto que merece todo el reproche.

En conclusión, se trata de un incómodo ejemplo de débil cultura ciudadana y de muy pobre presencia de la autoridad que ayude a la regulación para que fluya el tránsito y obligue a los indisciplinados conductores a buscar otros sitios en donde esperar a sus hijos, respetando el derecho que les asiste a los que llegan con suficiente tiempo previo a la salida de los estudiantes y el colegio, debe emprender campañas de cultura ciudadana, toda vez que lo acusado, impacta negativamente en la imagen del colegio. En cuanto a los conductores de ambulancia, con gusto les dedicaré una columna completa.

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