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Miércoles, 27 de Julio de 2022
¡Pero qué berracos para escribir enrevesado!

Ojo a este aviso:

“Convocatoria. El programa Territorios de Oportunidad  (CDLO) invita:

“A todos los interesados en participar en la RFP-101-2022.

“El programa Territorios de Oportunidad (CDLO), solicita propuestas para dinamizar una red de productores de contenidos creativos en la región del Catatumbo y articularlos con organizaciones de productores agrícolas involucrados en circuitos cortos de comercialización a través de estrategias de comunicación que los conecten con nuevos mercados, sumen productores a sus organizaciones y faciliten la apropiación de buenas prácticas.

“La Convocatoria inicia el 1 de julio de 2022 y tiene fecha de cierre el 19 de julio de 2022”.

Este aviso salió hace pocos días en nuestro diario local La Opinión.

De una vez anticipo que lo único que comprendí bien fue la parte final: las fechas de inicio y de cierre de la convocatoria. De resto no entendí ni pío. Espero que los autores del aviso saquen uno nuevo en donde nos expliquen a los sencillos y pasmados como yo de qué se trata la convocatoria.

Si esta convocatoria es para los campesinos del Catatumbo, ¿hay alguna seguridad de que ellos capten el contenido del aviso? ¿Por qué los redactores del aviso no escriben en forma simple, justamente para que lo entiendan los campesinos?

Oiga, ¡pero qué berracos para escribir enrevesado! Yo los admiro. Pero no por su vuelo mental sino por su capacidad para enredar las cosas, para hablar abstrusamente, y admiro su incapacidad para redactar en estilo llano e inteligible.

Se ha dicho que detrás de la palabrería vana y oscura se esconde la falta de ideas y de coherencia. Y que ello no es más que una pretensión de mostrar genialidad, y una hábil manera de descrestar.

Ahora, lo deplorable es que se trata del lenguaje oficial, que ha cundido como mala hierba. Así, cualquier funcionario que se cree importante por tener una oficina con un nombre rimbombante, quiere sobresalir con documentos del tipo que nos sirve de ejemplo.

Sí: escribir en forma llana, sencilla y comprensible no es fácil para algunos. Pero el problema está en que los que escriben documentos oficiales en tono afectado alejan al ciudadano de la administración, o viceversa, y la hacen aborrecible porque los tales envían el mensaje de que sus reclamos serán atendidos con recovecos envueltos en fraseologías. O dicho de otra manera, le mamarán gallo. 

No se crean muy listos por usar términos rebuscados. ¿Qué es eso de “dinamizar una red de productores de contenidos creativos”?  ¿Y qué eso de “articularlos con organizaciones de productores agrícolas involucrados en circuitos cortos de comercialización”?  ¿Qué significa “estrategias de comunicación que los conecten con nuevos mercados”? ¿Qué es “sumar productores a sus organizaciones”?  ¿Y “facilitar la apropiación de buenas prácticas”? Hablen claro y déjense de petulancias y de pendejadas. El hombre inteligente se hace entender sin dificultad alguna.

Hubo una escuela literaria llamada el gongorismo  la que por decir “leche” decía “el líquido perlático de la consorte del toro”. Así están los genios del aviso.

orlandoclavijotorrado@yahoo.es

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