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Conmemorar la República, enseñar la historia de la nación

Miércoles, 25 de Agosto de 2021
Para mantener y aumentar el flujo de reclutamiento en los ejércitos comandados por Bolívar y Santander resultó imprescindible integrar a todos los grupos sociales, sin distinciones de raza u origen.

El Congreso de historia conmemorativo del bicentenario de Colombia, que se realizará a partir de mañana en la Universidad de Pamplona, el Museo casa natal del General Santander y el antiguo palacio de gobierno de la Villa del Rosario de Cúcuta, reunirá académicos, miembros de instituciones del Estado y estudiosos de la historia para reflexionar sobre los doscientos años de creación de la república.

El congreso es una plataforma única para revisar colectivamente las bases de nuestro relato nacional, incluir en este los resultados de la investigación histórica reciente y perfilar los contenidos de la historia de las independencias en la educación básica y media. Además de lo anterior, la coyuntura conmemorativa ofrece la posibilidad de establecer un vínculo directo entre los maestros de las escuelas rurales y urbanas de Norte de Santander y un grupo de especialistas procedentes de diversas áreas del conocimiento. Semejante vínculo constituye una de las virtudes innegables del evento, pues permitirá compartir experiencias pedagógicas y debatir sobre la forma en que la comprensión del pasado permite nutrir una identidad nacional consciente de la diversidad política, étnica y cultural de Colombia.

Atrapada durante mucho tiempo en convenciones épicas que produjeron cientos de páginas destinadas a enaltecer el panteón patriótico, la historia de las independencias se inclinó progresivamente a entender los factores políticos, sociales y económicos de la ruptura entre España y sus posesiones ultramarinas. Junto a la profesionalización de los estudios históricos en el país, y gracias al trabajo de varias generaciones de historiadores profesionales, surgieron nuevos enfoques para estudiar la crisis imperial hispánica provocada por la expansión de Bonaparte en Europa y el protagonismo de los sectores marginales de la sociedad neogranadina en la guerra contra los ejércitos realistas. Es probable que en  último aspecto se halle uno de los ejes de diálogo que los docentes de la educación media y superior podemos explorar conjuntamente para conmemorar el surgimiento de la república y enseñar la historia de la nación.

En la formación de los ejércitos se encuentra una de las peculiaridades más importantes de la independencia colombiana, que conviene subrayar en las clases de Historia y Ciencias sociales a lo largo del país. Para mantener y aumentar el flujo de reclutamiento en los ejércitos comandados por Bolívar y Santander resultó imprescindible integrar a todos los grupos sociales, sin distinciones de raza u origen. Así, desde por lo menos 1813, la estructura del mundo colonial empezó a resquebrajarse y le dio paso a un nuevo tipo de sociedad que no podía fundar la autoridad exclusivamente en distinciones raciales.

Al integrar la misma institución castrense, los pardos, esclavos, negros libres, indígenas, mestizos y blancos pobres crearon lazos políticos sólidos y, como lo ilustran lo casos de José Antonio Páez o José Prudencio Padilla, accedieron a los altos puestos del mando militar. La formación de ejércitos multiétnicos bajo el paradigma del soldado-ciudadano no representó el advenimiento de un pluralismo jurídico ni de instituciones genuinamente democráticas, pero sí significó una transformación radical, que además de moldear el futuro de la república y la nación, fue uno de los indicadores más evidentes de la aparición de la modernidad política en las Américas.

Cuanto más se insista en las escuelas colombianas sobre el papel destacado que tuvieron los diferentes grupos sociales y étnicos en las independencias, y cuanto más se subraye el esfuerzo de grupos disímiles pero articulados en el propósito de obtener la soberanía absoluta de la nueva república fundada en 1821, mejor será la calidad de nuestro relato nacional. El papel de los maestros para construir una visión más equilibrada e incluyente de los orígenes de la historia republicana es fundamental. Por eso resulta tan importante que todos ellos acudan al congreso y contrasten sus puntos de vista con los representantes de la academia y los poderes públicos.