Escuchar este artículo

Cualquier parecido

Viernes, 10 de Abril de 2015

Como resultado del descuido por parte de las autoridades la ciudad está pasando por un caos vehicular  de infarto.

Tratar de transitar por algunas calles o avenidas de Cúcuta es toda una odisea  debido al pésimo estado de los semáforos y a la falta de personal de la policía de tránsito. Sobra decir que el peligro se extiende a los peatones.

Ante el constante desorden y  la falta de orientación, los habitantes de la Perla del Norte nos hemos convertido en expertos en la interpretación  del cambio de turno con  aparatos de control dañados.

Es de admirar cómo los conductores llegan a las esquinas, observan el semáforo  descontrolado  y cuentan, probablemente hasta diez, y luego arrancan mientras los que  se dirigen  por la vía opuesta paran para empezar a contar.

Lo grave es para quienes no residen en la ciudad  pues se les dificulta entender el mecanismo.

Esta vergonzosa situación es un ejemplo de una ciudad  que avanza sin proyección, donde jamás se consideró la necesidad de actualizar los sistemas de ayuda para la movilidad y por eso aún exhibimos aparatos instalados hace más de 40 años, frágiles al frío y al calor excesivos, según el director de Tránsito, Javier Ardila.

Mientras en el resto de ciudades se exhiben semáforos electrónicos, aquí insistimos en darle vida a los anacrónicos.  

Según la historia, el primer semáforo de luces de tránsito se instaló en Londres en el exterior del Parlamento británico  en 1868 y constaba de dos luces, una roja y otra verde, que funcionaban con gas y controlaban el tráfico ferroviario.

Este aparato fue retirado debido a un accidente que sufrió un policía británico al explotar una de las luces, probablemente por el calor. Cualquier parecido con la situación que aquí vivimos.  

Ante la proliferación de coches y la congestión que se armaba, en 1914 se instaló el primer semáforo moderno,  el cual contaba con luces, verde y roja, y un emisor de sonidos,  el cual fue cambiado por la tercera luz de color ámbar.

Los primeros semáforos de tres luces (rojo, amarillo y verde)  aparecieron en 1930 en las calles de Detroit y en la Quinta Avenida de Nueva York. En 1961 se introdujo en Berlín el dispositivo que regulaba la circulación de los peatones y que operan en todas las ciudades.

En Cúcuta estos aparatos están ubicados en las esquinas del parque Santander, convirtiéndose en la gran atracción.

Lo que no tiene explicación es que ante la falta de  aparatos  electrónicos adecuados no se haya implementado un programa de ubicación de agentes de tránsito en los puntos estratégicos de movilidad vehicular.

¿Por qué  la Secretaría de Tránsito no dispone del personal   que le permita  cumplir su función en forma eficiente? Esta es, sin lugar a dudas, una dependencia autofinanciable  en cualquier lugar del mundo, por esto  en las principales ciudades se nota la presencia de agentes de tránsito  como  principal fortaleza  en favor del orden.