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“Cúcuta me hace perder el sentido”

 Han sido muchos los casos en la historia en la que a los gobernantes se le termina “corriendo la teja”.

Mucha gente ya no sabe que lectura o análisis se puede hacer sobre los avisos que frecuentemente hace el alcalde en prensa, como el del viernes pasado: “Cúcuta me hace perder el sentido, por eso te amo”. Más que de administración, parece una mala lectura de Romeo y Julieta. Por estos días en una reunión sobre temas de ciudad entre un grupo de amigos, alguno de ellos planteó cual era el verdadero sentido de las publicaciones, y como era de esperar, hubo varias interpretaciones: “Es una manera de disfrazar el caos que existe en la alcaldía a nivel administrativo sobre su manejo…no hay jefe, no hay dirección, cada secretaría hace lo que a bien quiere, todo un caos”, Cúcuta va mal, dijo el primero. Otro fue un poco más lejos, el alcalde ya está de psicólogo, pobrecito.  “Pobrecita la ciudad” alcancé a decir antes de que hablara el siguiente. No faltaba el del humor negro: “Si el alcalde ahora se cree filósofo, mejor lo hizo Aquivaldo Mosquera en el Cúcuta Deportivo”.

 Han sido muchos los casos en la historia en la que a los gobernantes se le termina “corriendo la teja”. No es sino recordar la historia hace 100 años de un presidente francés, Paul Deschanel, quien iba en un tren a París en temporada de verano y en horas de la noche al mandatario se le ocurrió abrir la ventana para refrescarse, y lo que nunca se supo sobre el verdadero motivo, se tiró por la ventana y el ilustre mandatario corre a la estación más cercana, en piyama, en paños menores pidiendo ayuda y expresando que era el presidente de Francia, a lo que el empleado que cuidaba la estación no le creyó, pensó que apenas se trataba de un señor que había perdido la razón y no le prestó atención. Por estos días hay otro mandatario por aquí cerca que está loco, Daniel Ortega, quien en los últimos días ha cerrado hasta las iglesias, encarcelando sacerdotes y obispos con tal de no recibir críticas. Así es, hay mandatarios que poco a poco “se les termina de correr la teja”.

¿Será que por los lados de la alcaldía algún empleado está leyendo el último libro de la escritora española Rosa Montero, el peligro de ser cuerdo, y lo están aplicando a pie de letra y hasta posiblemente lo incluyeron en la planeación de la Cúcuta 2050?  Y es que de la falta de cordura en el poder no se escapan ni los reyes; no basta sino recordar a Juan Carlos I de España quien cercano a los 75 años le dio por irse a África a montar elefantes con su novia danesa, a quien posteriormente le hizo un regalo de 60 millones de euros, y ya con el dinero en la cuenta la joven acompañante del rey hizo su vida. Era lastimoso ver a un rey de España tratando inútilmente de recuperar el dinero perdido.

En el próximo año vienen las elecciones para el nuevo alcalde de la ciudad, ojalá que a ninguno de los muchos que hoy en día pretenden llegar al cargo, Cúcuta no les haga perder el sentido, ni la razón, porque por encima de todo esta necesita un alcalde responsable en entender los problemas de la ciudad, en asumir los retos y la realidad de lo que significa la apertura de la frontera después de los 7 años de trauma y desajustes que nos dejó el cierre de la frontera. Esa aptitud de responsabilidad si es amar la ciudad, asumiendo con responsabilidad los grandes problemas que la aquejan. Cúcuta no puede tener otro alcalde al que la ciudad le haga perder el sentido. No más guiones y expresiones sin coherencia, para eso están las malas telenovelas.

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Domingo, 2 de Octubre de 2022

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