Escuchar este artículo

De los nuevos billetes de cien mil

Miércoles, 8 de Junio de 2016
No los hemos visto, pero que los hay los hay.

Yo no conozco los tales billetes. Los nuevos. Y los amigos a quienes les he preguntado, dicen que tampoco los han visto. Pero están en circulación, según dijo el presidente del Banco de la República, hace algunas semanas,  el día del lanzamiento cuando se reunieron economistas, billetólogos, autoridades financieras, invitados y Germán Vargas Lleras,  nieto del presidente Carlos Lleras Restrepo cuya imagen aparece en los nuevos billetes.

No los hemos visto, pero que los hay los hay, y entonces uno se acuerda de la adivinanza aquella sobre el aguacate, para decir: “Billete pasó por aquí, cate que no te vi”.

Pero hubo problemas. El primero se presentó cuando a la hora de los discursos, en el lanzamiento, en la casa que fuera de Carlos Lleras, el gerente del banco metió las patas al decir, con voz temblorosa por la emoción: “Estos billetes son fáciles de falsificar”. 

Las carcajadas de los asistentes le hicieron caer en cuenta de que la había embarrado con C mayúscula, y se apresuró a corregir: “Perdón, digo, difíciles de falsificar”. Pero ya el mensaje subliminal se había lanzado y de inmediato los falsificadores entraron en acción. 

Porque así como los abogados dicen que hecha la ley, hecha la trampa, los falsificadores dicen: Hecho el billete, hecha la falsificación. De manera que el día que conozcamos los billetes, no sabremos si son los propios o los falsos.  

La segunda desventura ocurrió el día que fueron a meter los nuevos billetes a los cajeros electrónicos, ¡y no cupieron! La ranura era muy pequeña y los billetes muy grandes. Entonces se presentó el dilema: Achicamos los billetes, agrandamos el agujero o suspendemos la emisión. 

Fueron donde el presidente Santos a consultarle, quien de inmediato se puso en contacto con  alguien a quien llamó Jefe. Éste le dio las instrucciones y acordaron arreglar los cajeros para no suspender la emisión de los billetes de alta denominación, que  facilitan más las operaciones internacionales.

Dicen los que los han visto, que los billetes son bonitos y la figura del ex presidente Lleras es atractiva. Puede que la imagen no sea muy simpática, pero el homenaje sí es merecido. Lleras fue un buen presidente que evitó que llegara a la Presidencia de la República el general Rojas Pinilla, cuyos nietos ya estaban aprendiendo las mañas del abuelo. 

Para eso ordenó el toque de queda el 20 de abril de 1970 y amenazó: “Faltan diez minutos para las 8 de la noche. A partir de las 8, todo civil que esté en la calle será puesto preso”. Y así fue. Porque el pueblo estaba alborotado, con el cuento de que a mi general le habían robado las elecciones.

De aquellas jornadas nació el M19, Movimiento 19 de abril, que dio mucho que hacer a los gobiernos de la época.

Pero me desvié del tema. Decía que los nuevos billetes no están en plena circulación. O tal vez sí. Lo que pasa es que por estos lados poco llegan. Y dicen que los cerrajeros tardarán más de un año en arreglar los cajeros electrónicos.

-En nuestro gobierno trataremos de no improvisar- dijo Timo.

-Está bien, jefe- respondió el presidente.