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Después del fútbol

Sábado, 27 de Junio de 2015
El fútbol es hoy el más grande movimiento de masas que existe en el mundo, es un deporte que se vive con pasión.

Quedamos eliminados de la Copa América por Argentina, y más que pretender escribir una columna sobre los detalles puntuales del partido, que no es mi tema, prefiero tratar de hacerlo sobre la relación que existe entre cultura y deporte. Sin duda el fútbol es hoy por hoy el más grande movimiento de masas que existe en el mundo de hoy, comparable casi a una religión.

La gente se prepara para el partido, se viste la camiseta amarilla de la selección, se hacen apuestas, se reúnen, hay quienes se pelean, otros hasta se matan. Es el invento del hombre que ha generado mayor emotividad colectiva, al extremo que ya hay casos de muchos niños que se llaman Falcaos, James, o un hincha en Medellín llevado al extremo, que llegó a bautizar a su hijo Deportivo Independiente Medellín.

Es la pasión del fútbol, como se denomina un programa de televisión. En el partido de Colombia Argentina imaginaba hasta al mismo papa Francisco en el Vaticano viendo el partido, pensando seguramente en excomulgar a más de un colombiano si Zapata hubiera hecho el gol en el minuto 30 del segundo tiempo, en la única llegada nuestra, después de cerca de 10 intentos de los argentinos que no podían con Ospina.

En lo deportivo me llamó la atención el comentario de un analista que creo que mejor resumió lo que fue el paso de Colombia por esta copa América: mientras en el pasado mundial los jugadores nuestros que se destacaron y conoció el mundo fueron a James, Cuadrado, Teo, Jackson, es decir nuestros delanteros, los que podían hacer goles, en esta Copa América los más importantes fueron Ospina, Muriel, Carlos Sánchez y hasta Zapata. Es decir, pasamos de ser un equipo con gran poder ofensivo, a uno muy pobre defensivo, que en momentos como sucedió con el primer tiempo con Argentina, no reconocíamos para nada aquella selección del mundial. Daba hasta lástima verla.

Éramos favoritos para ganar la Copa, y nos despedimos con apenas un gol hecho por un defensa en el partido contra Brasil. Aún no entendemos cómo se cayó tanto James y Cuadrado, porque la emotividad que había con esta Copa era la de volver a vivir esos momentos de buen fútbol que tuvimos durante el mundial. Las diferencias entre una y otra selección selección fueron abismales.

Nosotros los colombianos tenemos como sociedad una vivencia en la que nos movemos en los extremos; pasamos fácilmente de la exuberancia y las grandes pasiones, a la decepción, como nos acaba de suceder con esta copa. Recuerdo que hace algunos años, en temas culturales, creamos una pomposa comisión de sabios que nos irían a dar las grandes ideas de lo que era el futuro del país, y pasaron los años, y nada pasó.

En el fútbol, decepciones como las de ahora ya las habíamos vivido, como lo que nos sucedió con el mundial de fútbol del 94, certamen al que llegamos creyéndonos como campeones, y a los pocos partidos ya nos habían eliminado dejándonos el triste recuerdo de Andrés Escobar. Por ahora, pensemos que Pekerman en esta oportunidad se equivocó en muchas cosas, pero como todos tenemos derecho a equivocarnos, sigamos apoyando a nuestra selección que ya vienen las eliminatorias.