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El darnos cuenta

Jueves, 27 de Agosto de 2020
Estamos viviendo un año diferente, sui generis, que pasará a la historia como un extraño.

Gracias a la prensa, a la radio, y en general los medios masivos de comunicación social, nos enteramos, aunque sea de una parte de las atrocidades que cometen los dueños de la patria, de las diversas corrientes políticas y delincuenciales del país. Saber, o tener conciencia del darme cuenta (sin autoengaños),  muchas veces nos estimula a ser mejores seres humanos cada vez. Vivir distraídos o desinteresados por las cosas malas y buenas de la vida, incluso de aquellas que pasan a diario por nuestro lado, como perro por su casa.  

Estamos viviendo un año diferente, sui generis, que pasará a la historia como un extraño, aunque muchas  veces no es que no nos demos cuenta, sino que nos hacemos los de la oreja gocha cuando algo no nos conviene o no aceptamos ; en palabras más nuestras, nos hacemos los toches.  Eso de darnos cuenta es como el llamado de nuestra conciencia para alertarnos de todo cuanto tenga que ver con compromisos, horarios u obligaciones que debamos cumplir. Lo que tenemos que tener bien calibrado para darnos cuenta de aquel timbre interno en el cerebro de cada quien, que al igual a un despertador, permanece atento a recibir cualquier llamado, que le manden desde La torre de control.  

Si cada uno de nosotros ajustáramos bien nuestro cerebro, con seguridad el darnos cuenta nos salvaría de muchas cosas, incluso de aquellas que nos hayan pasado a nosotros, o hemos escuchado a algún allegado decir:   “Uy gracias a Dios me acorde,” “De no haber sido por mis presentimientos, otro gallo hubiera cantado”.  Darnos cuenta abarca tanto lo interno como lo externo en cada persona y en cada campo de la vida, de su quehacer diario. Qué bueno hacer una pausa para que cada quien se pregunte :   Cómo está usted en esa conexión en cuanto a los demás? , y en cuánto a cada uno de los quehaceres que componen la existencia?   Ejemplo, cómo está la frecuencia de sus relaciones con sus familiares (primos, tíos, abuelos etc ),  Con cuantos de sus compañeros de estudio de tantos años mantiene Ud. una relación frecuente de amistad?  Cada quien saque sus conclusiones honestas, y permita que la vida lo ponga a reflexionar, ¿a ver si vale la pena hacer algunas modificaciones?  

Qué bueno sería que con alguna  frecuencia le diéramos permiso a nuestro “propio darme cuenta” de que nos  regañe  y nos diga la verdad en la cara para que reflexionemos y cambiemos en cuanto al manejo autónomo de mí darme cuenta. Que tal ejemplos como estos, que hemos sentido o estamos sintiendo: - Vale la pena darme cuenta que estoy siendo muy tacaño con mi gente. – Darme cuenta de que estoy muy  apático u obsesivo en mi trabajo?  – Descubrir  que estoy siendo muy agresivo con la gente.  Reconocer  que ando muy desmotivado con mis relaciones de pareja, y de amistades. Darme cuenta que a ratos me vuelvo prepotente. Ojalá cada quien haga su propia lista y trabaje en ella para mejorar su calidad de vida, y sus relaciones interpersonales. Solo así tendríamos una sociedad más conectada y dándose cuenta de su darse cuenta.

 

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