Escuchar este artículo

El drama de la familia Cabrales

Martes, 29 de Septiembre de 2015
Dentro  de  las incontables víctimas que  ha  dejado en  el  país el  conflicto, que  ha  sobrepasado  la  mitad  de  un  siglo.

Dentro  de  las incontables víctimas que  ha  dejado en  el  país el  conflicto, que  ha  sobrepasado  la  mitad  de  un  siglo,  hay  una  familia  ocañera  que  ha  soportado un  verdadero calvario,  por  el  secuestro,  muerte  y  desaparición de  varios  de  sus  seres  queridos.

Se  trata de los  Cabrales  Aycardi, los  descendientes del  prestigioso  y  caritativo  médico Ramón Cabrales  Pacheco, que  a  lo  largo  de  su  oficio humanitario,  atendió  a numerosos  pacientes,  sin ningún  tipo  de  discriminación: edad, género, condición social  o  económica.

Recuerdo al  doctor Cabrales cuando  mi  mamá me  llevaba a  revisión ante  cualquier dolencia riesgosa,  y  en  mi  memoria  prevalece la  figura  de  un  señor amable,  que  solo  con  su  forma de  hablar ,  sentía  que  mis dolencias  desaparecían.

Él fue respetado  y  apreciado por  muchos  ocañeros,  como  facultativo  y  como  persona,  de  manera que  le  auguraban una  vida  tranquila y  placentera,  pero  parece  que  eso  no  fue  suficiente para  ahuyentar   o  disuadir a  los  que  querían lastimar  a  sus hijos.

Como  en  este  país se  convirtió en  un  pecado   contar con  cierta  comodidad  económica,  de  ser  propietario de  alguna  finca  ganadera,  al  parecer, uno  de  los  grupos  subversivos que operaba  en  límites  entre  los  municipios  cesarenses  de San  Martín  y  San  Alberto, sobre  las  riberas  del  río Lebrija, resolvió  secuestrar al  hijo  mayor,  Pedro,  y 25 años  después , solo  se  especuló que  estaba  en  poder  del  Epl,  y  no  obstante  haber  pagado  el  rescate,  nunca  se  supo más  de  su  suerte.

Tres  años más  tarde, el  tercero  de  los  cuatros hermanos, Ramón, fue raptado  por supuestos  guerrilleros  de  las  Farc,  y  a  pesar  de  las  advertencias y los llamados de  clemencia  por  su delicado  estado  de  salud, aceptaron el  canje por  el  hermano  menor  Federico, pero lo que  recibieron fue  el  cadáver del  plagiado.

El doble  dolor  que  envolvió  a  la  familia,  no evitó el  pago de  una  fuerte  suma  de  dinero  por  el  regreso  del  canjeado, que volvió a  la  ciudad con  la  gran  frustración  de no haber  podido  salvar  a  su hermano.

Y cuando se  creía que la  familia Cabrales Aycardi  ya  había pagado la costosa  y dolorosa  cuota del conflicto, hoy, después de  cumplir  un  poco  más  de  un  mes, el apreciado pediatra Manuel, conocido  cariñosamente  como “Che”, padece la  ausencia  forzosa de su  segundo hijo Ramón,  o Moncho.

Las  miradas  escrutadoras de sus  angustiados  padres , parecían buscar  respuestas en  el  infinito: ¿por qué  razón nos  ha  tocado padecer una  de  las  penas  más dolorosas  e  inexplicables como es  el  secuestro?

A quienes  conocimos  al doctor Ramón  Cabrales, a  toda  su  familia,  podemos  dar  fe,  que hacen  parte  de  los  ocañeros  más representativos,  y  que no  nos  explicamos las  razones por  las  cuales los movimientos subversivos   más  reconocidos  del  país,  se  ensañaron  contra  gente buena  y  honorable.

En un  momento  tan  trascendental para iniciar la búsqueda de la  esquiva  y  anhelada  paz  de  Colombia,  cuando el  Eln está  a  punto  de  emular lo que  han  facilitado   las  Farc , que  bueno  sería que  liberaran  a Moncho  Cabrales,  para que la  calma  retorne  a  los  corazones  de  sus  progenitores, hijos,  esposa,  hermanos, y   la  infinidad de  ocañeros  que lo aprecian.

Los Cabrales Aycardi, y  una  descendencia que  ha  heredado sus condiciones de gente  de  bien,  y que  le  sigue  aportando a  la  región  y  al  país, merecen  el  final del  injusto e  inexplicable  drama.