El golpe al Capitolio

Domingo, 10 de Enero de 2021
Fue una reacción de facto por parte de grupos violentos.

El 6 de enero de 2021 pasará a la historia como un día de vergüenza para la democracia de los Estados Unidos. El día en que violentos seguidores de Donald Trump -incitados mediante discursos orientados a desconocer la derrota en las elecciones presidenciales- asaltaron el Capitolio para impedir que el Congreso certificara la votación del Colegio Electoral en que resultaron vencedores Joe Biden y Kamala Harris. Un sabotaje sin antecedentes contra el Congreso para torpedear el ejercicio de sus funciones constitucionales. Al menos cinco muertos y numerosos heridos, legisladores amenazados, ruptura de puertas y ventanas, invasión de las oficinas, introducción de explosivos, en el curso de una agresión colectiva que las autoridades de policía no fueron capaces de controlar. Un golpe de Estado. Un precedente muy grave, en especial en cuanto muestra la decadencia de la que se ha presentado siempre como una democracia ejemplar.  

Fue una reacción de facto por parte de grupos violentos, proveniente de la reiterada resistencia del actual presidente norteamericano a reconocer los resultados del proceso electoral adelantado en noviembre de 2020. Trump ha hablado sin pruebas de un fraude que no ha sido declarado por autoridad electoral o judicial alguna. 

Sabemos que los fanáticos -como lo son estos bárbaros- no reconocen la democracia. No respetan el Derecho, ni las instituciones, ni las reglas. No atienden argumentos. No tienen escrúpulos. Atropellan las libertades. Para lograr sus fines, todo vale: manipulación, delito, violencia. 

Es indudable que Trump es responsable -política y jurídicamente- por lo ocurrido. Su incidencia en estos penosos acontecimientos fue ostensible. Aunque al parecer no ocurrirá, se habla de iniciar contra él un nuevo juicio político en el Congreso o de aplicar -como lo pidieron Nancy Pelosi y otros dirigentes- la Enmienda XXV a la Constitución, de 1967, a cuyo tenor, en caso de que el Presidente sea depuesto de su cargo, o fuera incapaz de cumplir los deberes de su cargo, el Vicepresidente asumirá como Presidente. Este último procedimiento no parece ser el indicado, y el día 20 es el traspaso de poder. 

Fue digna la actitud de los congresistas, y la del Vicepresidente Mike Pence, quien con franqueza se apartó de las pretensiones de Trump sobre desconocimiento de los resultados electorales. En horas de la madrugada del 7 de enero fue certificado el resultado de los comicios. Joe Biden es el presidente electo y Kamala Harris la Vicepresidenta. 

Ojalá el lamentable acontecimiento sea superado por la convicción democrática de los estadounidenses.