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El juego de poker de Santos

Sábado, 19 de Marzo de 2016
Cada vez son mayores las voces que le dicen al gobierno que esa ecuación difícil entre economía y plebiscito.

Llegó el tan anunciado 23 de marzo sin la firma de la paz y el país en estado de shock con la decisión del Tribunal de la Haya en la que se declara competente en nuestro diferendo limítrofe, lo cual podría significarnos en algunos años perder parte de la plataforma continental. La caída en imagen y popularidad del presidente Santos no la detiene nadie, y en ese escenario, en momentos de dificultades económicas y con una realidad aplastante del aumento de los cultivos de coca, nadie puede garantizar lo que suceda con la suerte del plebiscito y la paz. Aún más, a través de algunas redes sociales se afirmaba que en la mesa de la Habana había temas que definitivamente no avanzan, lo que puede llevar a algunos miembros de las Farc a levantarse de la mesa de negociación. No es un buen momento para el país en el que en varios temas de estado se acrecienta más la incertidumbre y la desconfianza que la seguridad para el ciudadano, todo como para una partida de poker.

Cada vez son mayores las voces que le dicen al gobierno que esa ecuación difícil entre economía y plebiscito, que cada vez más van por caminos diferentes, debe revisarse, especialmente a partir de las últimas evaluaciones de calificadoras internacionales que aseguran que la economía colombiana ya no es confiable, presenta variables de riesgo que resultan preocupantes. El tema político y social no es fácil, claro está, sin que tengamos los niveles de confrontación que viven Brasil y Venezuela, en ese mar embravecido el presidente Santos sigue tratando de encontrar el camino de la paz, camino difícil y lleno de obstáculos, ese sí con la incertidumbre de que en las urnas los colombianos le pasen a Santos cuenta de cobro por los dos principales temas que nos aquejan: la economía, con una carga tributaria insostenible, que cada día lleva a más empresas a la quiebra, y la otra preocupación, la inseguridad.

Llegó el 23 de marzo sin la firma de la paz y con un gobierno que en pocos meses se acercará a sus  meses finales de mandato, con el consecuente deterioro normal al final de toda gestión. Sin duda uno de los temas más críticos que enfrenta el gobierno en estos tiempos de paz, es el aumento de las hectáreas sembradas de cultivos ilícitos, con todo lo que ello significa, en circunstancias en las que no deja de anunciarse que se da por un hecho que muchos guerrilleros de las Farc una vez firmada la paz, no se desmovilizarían y preferirían ingresar a otros movimientos insurgentes con tal de no dejar de lado su rentable negocio.

Complicados obstáculos los que tenemos que atravesar los colombianos para conseguir la paz y para el gobierno, y semana oportuna de reflexión para todos, que le permita al presidente Santos redireccionar sus principales esfuerzos para los meses que le faltan; que no suceda que el país pierda esta partida de poker que juega el mandatario nacional, y terminemos sin paz, sin reactivación económica, y al final hasta perdiendo una importante zona de nuestra plataforma continental por cuenta del Tribunal de la Haya. Es decir, impensable lo que nos costaría una partida de poker mal jugada.