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El martirio de las llamadas de celular

Jueves, 22 de Octubre de 2015
Sugiero que ante la fatalidad del servicio, el Gobierno adelante una minuciosa investigación y aplique sanciones.

Fue el propio Presidente de la República Juan Manuel Santos quien tuvo que salir a protestar a través de su cuenta de Twitter, ante la desesperación que le asistió cuando una llamada que sostenía desde su aparato móvil mientras se dirigía al aeropuerto El Dorado, se le cayó en seis oportunidades. ¿Qué pasa? Le preguntó al ministro de las TIC.

Y ese interrogante es el que todos los colombianos le hacemos no solo al ministro sino a las empresas operadoras de la telefonía celular, que no están en condiciones de cumplir con los objetivos del servicio que ofrecen, cuando venden las líneas telefónicas a los usuarios.

Siempre se han detectado las mismas fallas: que no existen suficientes antenas repetidoras de la señal; que existen aparatos que bloquean la transmisión, que las empresas no tienen la suficiente capacidad instalada en equipos, frente al voluminoso número de líneas vendidas; que el servicio técnico es insuficiente.

Pero la verdad es que el tiempo pasa y quienes deben responder no responden con la responsabilidad debida y el compromiso asumido.

Yo sugiero que ante la fatalidad del servicio, el gobierno encargue al Superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, para que adelante una minuciosa investigación y aplique las sanciones del caso. Los ingenios azucareros saben muy bien que este funcionario actúa sin contemplaciones y los usuarios quedaríamos tranquilos al saber que por lo menos pasa algo cuando no se cumple lo pactado.

Si esta situación se sigue prolongando impunemente, no tardaremos en regresar a los padecimientos de cuando existían los antiguos teléfonos fijos de disco y era necesario solicitar una llamada de larga distancia a una operadora: después de una infinidad de intentos, al fin contestaba una voz que decía “por favor, cuelgue y vuelva a marcar”.

Es increíble que en medio de tantos adelantos tecnológicos disponibles en el mercado y de tantos millones de millones que mueve el negocio de la telefonía celular, en Colombia los operadores se sigan haciendo los de la vista gorda con sus compromisos sobre la calidad del servicio.

Si el Estado no está dispuesto a aplicar multas ejemplarizantes, la situación continuará igual, pues las utilidades de las empresas continuarán pesando sobre cualquier objetivo de calidad en el servicio.