En el Día de la Mujer

Martes, 9 de Marzo de 2021
¿Qué sería del mundo sin las mujeres?

Empiezo por agradecer a una amiga que ayer, Día internacional de la mujer, madrugó a reenviarme un mensaje de wassap, donde algunas mujeres nos piden a los hombres que no hagamos el oso, que no les regalemos flores, ni chocolatinas, ni poemas, ni nada de eso con que los varones acostumbramos  celebrarles su día. Que ellas lo que desean es no ser discriminadas, que se les reconozcan su derechos y que cese ya el machismo.

Gracias a mi amiga, me ahorré unos pesitos que iba a gastar en flores, vinos, serenatas y otras pendejadas discriminatorias. De modo que las que se quedaron esperando ayer lo mío, ya saben la causa.

Y en lo del buen trato, me remito a una columna que escribí en este periódico hace ya muchos años y que publiqué en el libro “¡Qué hiciéramos sin ellas!”  Dije, digo y siempre lo diré:

“Creo que Dios cuando hizo la mujer, pensó lo mismo que yo estoy pensando ahora: ¿Qué harán los pobres hombres sin las mujeres? ¿Qué haríamos nosotros sin ellas? El Padre Eterno debió adivinar el aburrimiento tan macho que se le iba a meter a Adán, si lo dejaba solo, y se condolió de él. “No es bueno que el hombre esté solo”, cuenta la Biblia que dijo el Señor: la soledad, el vicio, la jartazón, el suicidio…

Pero tuvo la visión –Dios debe ser un gran visionario- de hacerle una compañera, en lugar de un compañero. Porque Él, que todo lo puede, hubiera podido ponerle otro man que le hiciera compañía, un tipo musculoso, de pelo en pecho o de fino caminar. Que lo acompañara de día y de noche, en las buenas y en las malas. Pero no. Dios es sabio. Nanay cucas, hombre con hombre.

Y en eso estamos de acuerdo Dios y yo, con el perdón de algunos (o de muchos). Porque ¿qué gracia puede tener vivir en un paraíso, por paraíso que sea, al lado de otro ser igual a uno: piernipeludo, barrigón, bigotudo y culiseco?  ¿Para qué ríos cristalinos y playas hermosas sin un  cuerpo escultural al lado, con bikini o sin kini? ¿A quién darle serenata en noches de luna llena, cuando uno está medio jincho? ¿A otro hombre?

Es por eso que yo insisto: ¿Qué sería del mundo sin las mujeres? La estatua de la Libertad sería un hombre. Un tipo vendado sería la representación de la justicia. La Maja desnuda sería un majo y la Mona Lisa sería un mono liso. ¿Se dan cuenta del enredo?

¿Quién nos daría el piquito tierno de la buena noche y el de los buenos días? ¿Un hombre gangoso y con mal aliento? ¿Quién nos lavaría la ropa, nos pondría los botones y nos arreglaría la cremallera? ¿Un hombre, rascándonos la cabeza o sobándonos la espalda   para coger el sueño?

¿Qué sería de nosotros sin ellas, que son toda dulzura y ternura y sabrosura y locura?”.

Así, pues, desde el Antiguo Testamento veníamos celebrándoles su día: Adán, Abraham, David, Salomón, Matusalén. Y en el Nuevo: Papas, reyes, gobernantes, gobernados. Como veníamos, veníamos bien. En este día todos partíamos el marranito o lo que fuera, con tal de que ellas se sintieran bien, en su salsa, en su día. Pero ahora las feministas salieron con ese cuento de que nada de caricias ni de bombones ni de esto ni de aquello, en este día, porque eso dizque es pordebajearlas. Habrase visto.

Definitivamente parece ser que la pandemia y el encerramiento causan estragos. La gente se está enloqueciendo. Con razón hay tanta loca por ahí.

gusgomar@hotmail.com