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Entre el viento y el mar

Viernes, 21 de Agosto de 2015
Los índices bursátiles estadounidenses cayeron y el dólar empezó a perder poder como patrón monetario internacional.

Cuando todo parecía indicar que la economía mundial pasaba por su mejor momento, en 2006 estalló la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, en 2007 se agudizó la crisis hipotecaria y  bancaria y en 2008 los tentáculos alcanzaron al sector empresarial.

Los índices bursátiles estadounidenses cayeron y el dólar empezó a perder poder como patrón monetario internacional.

Ante esta  situación los capitales se dirigieron a Europa en busca de protección y  el euro elevó  su cotización, pero esto fue  un arma de doble filo, pues  ante su alto costo los turistas y compradores regresaron a Estados Unidos contribuyendo a su despegue nuevamente.

Los efectos se extendieron al resto el mundo con ventajas para unos países y enormes costos para otros.

Entre los grandes beneficiados  de  esta  incertidumbre se  destacan los países  emergentes, entre los que sobresalen los de la región Latinoamericana. Para China y Brasil también fue una gran oportunidad.

Este vaivén  económico llevó  a los expertos a formar categorías de acuerdo al comportamiento común de ciertos países.

Así, Brasil,Rusia, India y china integran el BRIC; Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain)  conforman el  PIGS;  y Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto y Turquía  Y Sudáfrica constituyen  el CIVETS.

Mientras el BRIC  lo integran   países ubicados en los diez primeros lugares del ranking  económico mundial, el CIVETS reúne a las economías emergentes con un gran potencial de desarrollo  y el   PIGS  lo componen las economías  consideradas inestables.

La coincidencia de los nombres  de PIGS y  CIVETS  con el de algunos animalitos  no incidió  en su escogencia.

Como fruto de esta honrosa clasificación  entre las  economías  con futuro brillante, el Wall Street  Journal   describió a Colombia  como uno de los tigres,  junto con Perú,  por considerar que por sus buenas tasas de crecimiento y  positivas  perspectivas para la inversión extranjera  representaban  la respuesta de  esta  región a la contraparte asiática.  

Además, Colombia fue seleccionada como sede del Foro de Competitividad de las Américas celebrado en Cali en octubre  de 2012.

Pero como en economía cualquier cosa puede suceder, la caída del precio del petróleo y de las materias primas que exporta Colombia, con la consecuente disminución de la inversión extranjera,  generó   una considerable escasez de divisas.

La baja oferta de dólares en el mercado nacional  provocó una devaluación del 64 por ciento de nuestra moneda con respecto a la divisa americana en los últimos 12 meses, convirtiéndose en la moneda  más devaluada  a nivel internacional. De la abundancia de dólares como fruto de la enfermedad holandesa, pasamos a la  gran escasez.  Por esto, ahora somos  parte de las cinco economías emergentes  más  frágiles  y vulnerables a las turbulencias junto a  Méjico, Indonesia, Suráfrica, y Turquía. Algo así como la rueda de Chicago, unas veces arriba, otras abajo. ¿Cuándo volveremos a subir?