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Entre nubarrones

Domingo, 23 de Enero de 2022
Las campañas se hacen ahora en buena medida utilizando las redes sociales, medios que se convierten en autopistas de la información con una amplia penetración en el público dado.

Estábamos advertidos que la campaña política de este año, tanto la presidencial como la del congreso de la república sería muy reñida, pero en ambos escenarios lo que se está observando es mucha divulgación en redes sociales de material difamatorio de los candidatos de todas las tendencias con contenido falso en varias ocasiones y todo ello parte de una campaña negra.
 
Las campañas se hacen ahora en buena medida utilizando las redes sociales, medios que se convierten en autopistas de la información con una amplia penetración en el público dado que muchas personas son usuarios habituales de estos medios de comunicación. Al mismo tiempo existen empresas que se ocupan de hacer este trabajo para los candidatos y sus contenidos pueden ser enviados de forma anónima, sobre todo cuando contienen datos o describen hechos falsos o calumniosos.
 
Esta forma de hacer política genera interés entre el público que no hace muchas preguntas sobre la veracidad de lo divulgado y pueden ser tomadas como ciertas y aceptadas, lo cual genera de inmediato un impacto en el aludido candidato perjudicando su imagen cuando se trata de desacreditar y utilizar estas argucias para demeritar a quien sea su oponente.
 
Lo mismo está ocurriendo con las denominadas push poll que no son otra que encuestas falsas y amañadas a los intereses de quienes aparecen punteándolas, lo cual envía también un mensaje equivocado para favorecer a uno y perjudicar a otros. Estas salen a la luz pública aunque existen unas disposiciones que las reglamentan, pero que ahora son más fáciles de divulgar por las redes informáticas.
 
Las campañas negativas con sus mensajes difamatorios pretenden hacerse virales y para ello acuden a métodos que involucren situaciones risibles, de humor y los memes son su producto favorito; lo cual puede causar un mayor impacto e incluso puede servir para la divulgación verbal entre personas y grupos aumentando el radio de acción del mensaje así concebido.
 
Se trata por tanto de una campaña sucia. En la época preelectoral salen a la luz pública situaciones pasadas de los candidatos a desprestigiar, como por ejemplo investigaciones pendientes, pleitos sin fallar, actuaciones y demandas en cargos anteriores. Estaban guardadas y con atino salen justo a relucir en la época preelectoral con el claro propósito de menguar la credibilidad del candidato aludido en esas publicaciones.   

El derrotero de una campaña negra es ganar, no importan las ideologías políticas, la afiliación a un partido, la defensa de una postura o principios; es eminentemente pragmática, el triunfo de quien utiliza esta estrategia es el objetivo primario y son válidos todos los engaños para ganar y se pueden extender a los medios tradicionales de información utilizando informadores pagados por estas campañas.
 
Cuanto bien le haría a nuestra democracia, de la cual nos ufanamos, que la publicidad política se hiciera sobre las ideas, proposiciones  y gobernabilidad, dejando de lado las falacias que se lanzan como dardos a los oponentes. Pero bien difícil será porque las sombras ya cubrieron este proceso preelectoral y tendremos mucha publicidad con este estilo que debe ser investigado y castigado si es el caso por las autoridades electorales.

jorgepabonl@yahoo.com
 

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