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Fuentes luminosas y adoquín

Lunes, 29 de Junio de 2015
¿Será mejor el asfalto duradero o el adoquín pasajero?  

Alguna vez traje a colación en esta columna la adoración de los diseñadores de obras públicas por instalar, generalmente en los parques nuevos o remodelados, fuentes de agua para engalanar los mismos. 

Pero una cosa es que sean vistosas y otras que sean prácticas, por lo menos en nuestro medio. Ya estamos acostumbrados a que estas obras con fuentes de agua instaladas sólo sirven el día de la inauguración y luego nos olvidamos de su mantenimiento. Pruebas al canto:

En la administración del alcalde Ramiro Suárez Corzo se hizo una intervención en la avenida Cero entre calle séptima y octava, la que incluyó fuentes de agua en el separador del tramo intervenido, y sólo sirvió por unos días. 

Otro tanto sucedió en la esquina del parque de Telecom –Av. 0 con calle 10-, donde dichas fuentes estuvieron en funcionamiento unos días. Igual suerte tuvo la fuente instalada en la Plazoleta Amelia, frente al centro comercial Ventura Plaza, por la calle 10, la que data de la época en que la estación de policía quedaba en el sector, y sólo sirvió en las pruebas porque luego fue un basurero. 

Cuando el alcalde Donamaris Ramírez-París Lobo deje el cargo nos gustaría saber qué sucederá con las fuentes instaladas en el “Parque Cúcuta 300 años”, inaugurado el viernes 12 de diciembre de 2014, a las 07:00 de la noche y ubicado entre las calles 8° y 9° con avenidas 1° y 2°, antiguo “hueco de Bavaria”.

Ahora bien, en el mes de abril leí en La Opinión que “La Alcaldía mejorará los alrededores de todos los parques instalando pisos en adoquín”. La primera parte de la información nos produce inmensa alegría; pero la segunda, nos pone a cavilar, porque una cosa es que el adoquín sea bonito y otra que sea práctico. Pruebas al canto:

La misma intervención que se hizo en la avenida Cero entre calle séptima y octava, donde se levantó la capa asfáltica para instalar tabletas, y hoy ese piso, por el constante tráfico, tiene ondulaciones, huecos y tabletas partidas. Ese será el mismo destino del adoquín.

Si el adoquín instalado en los condominios, donde sólo encontramos vehículos familiares, se hunde y destruye, ¿cómo será en vías públicas de alto tráfico, como los alrededores del parque Centenario, en Quinta Oriental? 

La gracia de las obras públicas es que perduren; y los $1.050 millones que dice tener la Administración para invertir en estas obras, “para seguir embelleciendo las calles aledañas a los parques”, no pueden dilapidarse.

Además, en los últimos días La Opinión ha llamado la atención, con fotografías incluidas, sobre lo que sucede en Atalaya y la reciente remodelación del Paseo Rojo y Negro. Una de las notas dice: “Por lo menos un mes ha pasado desde que un tramo de las losas de adoquín que tapizan el Paseo Rojo y Negro, en la ciudadela Juan Atalaya, fuera levantado por vehículos pesados”. (La Opinión. Junio 25/15. 7A).

¿Será mejor el asfalto duradero o el adoquín pasajero?