Haciendo patria

Martes, 6 de Abril de 2021
Más de doscientos pedalistas de diversas regiones del país forman parte de este bonito espectáculo de bicicletas rodando por nuestras carreteras.

(A Sergio, Diana y Lucca, los mejores ciclistas de la temporada)

Siempre que alguien me habla de ciclismo, me acuerdo de la primera bicicleta que hubo en Las Mercedes. La llevó a lomo de mula, el maestro de la escuela, Juan Francisco Vila, o mejor, se la llevaron desarmada los arrieros. Era todo un espectáculo ver al profe Vila en su bici, haciendo maromas por las calles empedradas del pueblo. Los muchachos corríamos a la pata, admirados de ver el equilibrio y destreza del maestro en ese aparato de dos llantas, tan desconocido para nosotros, acostumbrados a ver sólo mulas, burros y caballos. Pero lo bueno es que Vila no castigaba a sus alumnos, ni con férula, ni con rejo, ni nos quitaba el recreo ni nos mandaba al rincón. No. Su sistema pedagógico se basaba no en castigos sino en estímulos. A quienes sobresalían en la semana, el profe les daba un vueltón en bicicleta por las dos calles y cinco callejuelas del pueblo. Arrancaba en la plaza, iba hasta Punta Arrecha, volteaba hacia Puerto Limón, pasaba por la Pesa, llegaba a Tres Esquinas, se enrumbaba por el pedregal de don 
Miguel Ordóñez, cruzaba hacia la salida del Tagual y de ahí volteaba hacia la plaza, donde terminaba el circuito, y donde esperaba la fila de los demás alumnos premiados. La ventaja de enseñar con bicicleta

Después hubo otro maestro, Rito Ramírez León, que también andaba en bicicleta en un pueblo sin carretera. Ramírez utilizaba la cicla para visitar enfermos que necesitaban ponerse inyecciones. A las cinco de la tarde, Rito le ponía candado al rancho que servía de escuela y se iba por los barrios bajos del pueblo, a hacer la obra de caridad de visitar a los enfermos. Por estar haciendo obras de misericordia, cierta vez conoció a la salida para Sardinata, a una jovencita que le cayó en gracia. Mejor dicho, se cayeron en gracia y a escondidas de doña Rosario, la nona de la muchacha, iniciaron Rito y Eva un romance que, en poco tiempo los llevó al altar. Las ventajas de hacer visitas en bicicleta.

La primera mujer que montó en bicicleta en Las Mercedes fue Vianny, una hija del turco José Jaimeth. El papá, comerciante de telas y de chanclas, llevó también en mula una bicicleta como regalo de quince años, y Vianny, muy oronda y muy hermosa, salía todas las tardes, en atrevidos shores a recorrer algunas calles del poblado. Los muchachos no corríamos tras ella, pero dejábamos que nuestros ojos y nuestras imaginaciones la siguieran acezantes. Las ventajas de ser hija de turco.

Con el tiempo, y ya con carretera, los camiones y las bicicletas aumentaron en el pueblo, hasta que llegaron los desafortunados tiempos modernos en que las motos  se adueñaron de caminos y de vías en toda la región.

Me he dado este paseo cargado de recuerdos,  en estos días en que se desarrolla la Vuelta de la Juventud, y que arrancó ayer en Cúcuta, tal vez como parte de las actividades programadas con motivo de la celebración del Bicentenario del Congreso de Cúcuta, que se desarrolló en el Templo Histórico de Villa del Rosario.

Más de doscientos pedalistas de diversas regiones del país forman parte de este bonito espectáculo de bicicletas rodando por nuestras carreteras. La juventud sana   haciendo deporte, poniéndole el pecho al viento y al sol, porque las lluvias de abril todavía no han aparecido. En el colegio nos repetían una máxima que suena bonito, pero que no sé hasta donde sea cierta: “Hacer deporte es hacer patria”. Porque ¿qué es hacer patria?

gusgomar@hotmail.com