Hilos del saber

Domingo, 6 de Diciembre de 2020
Porque el potencial cognitivo conforma una gran red para tejer.

De cada impulso de pensar emerge la naturaleza del ser –que es su saber- y 

el conocimiento va fecundando la sensibilidad y el entendimiento, para dotarlo de un amplio inventario de sueños por cumplir. 

La opción de cultivarlo -y justificar el don de la inteligencia-, nos hace atarnos a los hilos universales suspendidos, trepar a la espiritualidad e ir a una dimensión propicia para relacionar los conceptos superiores e inferiores.

Las posibilidades son inmensas, sólo debemos buscarlas, pues están inscritas en las reglas de la naturaleza para interpretarlas, unificarlas y utilizarlas, con esa satisfacción de evolucionar en intelectualidad. 

Porque el potencial cognitivo conforma una gran red para tejer, en cada puntada de estudio, un ansia acuciosa de investigar el orden de sucesión de los misterios y superar la contingencia de la incertidumbre.

La responsabilidad consiste en establecer los marcos de un conocimiento propio, autónomo, que se aproxime con madurez creciente a un afecto personal y subjetivo (casi egoísta) por la vida.

Y el encanto se engalana con la sombra de las ideas mayores que conducen el pensamiento hacia la razón -con la inspiración del asombro-, para aquilatar el aprendizaje y admirar los fenómenos en todo su esplendor.

A través del conocimiento, la ruta a la sabiduría se dota de las categorías necesarias y se supera nuestra tradicional simpleza mortal, de sólo tres dimensiones, para proyectarnos al horizonte de la eternidad.