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Impresiones de viaje, caballero

El área metropolitana ya tiene la masa crítica poblacional necesaria para impulsar un desarrollo endógeno.

Mi mamá echa una historia de cómo se conocieron sus abuelos maternos en un viaje en barco a Nueva York. El galante abuelo le hizo una especie de piropo a la abuela y ésta le contesto: “Impresiones de viaje, caballero, solo impresiones de viaje”.

Pues bien, estuve estas navidades en Cúcuta y me llevé varias impresiones de viaje, negativas, como la cada vez mayor invasión del espacio público, y positivas, a las que dedicaré esta columna. Aunque naturalmente conocía el supermercado Los Montes, me impresionó la cantidad de puntos de venta que tiene por el área metropolitana. En cambio, no conocía los supermercados Betel, con otra gran cantidad de almacenes o el supermercado el Cosechero y me sigue impresionando, como ya lo había hecho en otros viajes, la gran cantidad de droguerías, al igual que los almacenes de varios pisos en la avenida quinta después de la calle novena y otra gran cantidad de negocios locales.

Esto me llevó a pensar como lo he comentado en algunas columnas anteriores que el área metropolitana ya tiene la masa crítica poblacional necesaria para impulsar un desarrollo endógeno. Cúcuta por décadas se acostumbró a comprar sus alimentos, medicinas y gasolina en la “barata” Venezuela”, lo que hacía imposible este tipo de desarrollo propio. Con el fin del bolívar caro y el tamaño poblacional de la región metropolitana, cadenas nacionales como Éxito y Makro se introdujeron con éxito en nuestro mercado, sin pensar en Venezuela. Pero esos no son capitales locales y su toma de decisiones de inversión  no tienen como centro a Cúcuta metropolitana. También recuerdo las épocas del petróleo caro y la luna de miel de la pareja Uribe-Chávez cuando solo veíamos pasar las tractomulas hacia los puentes internacionales y como lo dijo un empresario “vallecaucano”: “Cúcuta solo se necesita para que los choferes orinen”.

Cuando se dio el cierre de la frontera la mayoría pensó que iba a ser una hecatombe pero resulta que los sistemas complejos como las ciudades, son sistemas adaptativos para los que es imposible predecir su desarrollo. El cierre de la frontera trajo más corrupción y criminalidad a ambos lados de la frontera, en especial con la apertura sin restricciones a la diáspora venezolana que tan generosamente otorgó el presidente Duque y que tan caro ha pagado Cúcuta, en costos de salud de inmigrantes por ejemplo. Toda diáspora se maneja con campos de refugiados, donde se pueda controlar el acceso al país de los migrantes; no se entregan las ciudades a la migración incontrolada. Desde el punto de vista empresarial local el cierre no ha sido tan malo, lo que obliga a pensar que cualquier reapertura de la frontera debe ser bajo parámetros claros y protegiendo lo local para no perder ese ahorro que se ha logrado y que es esencial en cualquier desarrollo sostenible. 

Las fronteras deben ser puentes no muros, pero esto vale cuando los dos países tienen estados viables. Cuando uno de los estados colapsa, la frontera debe ser muro, no puerta. Ustedes se imaginan la frontera de Corea de Norte abierta de par en par con Corea del Sur. El régimen autocrático y protector de la narcoguerrilla colombiana no puede tener las puertas de Colombia abiertas para su uso y abuso.  La frontera tiene dos llaves, una de cada lado; debemos manejar bien la nuestra que desafortunadamente no la poseemos nosotros. La Venezuela rica y buena para hacer negocios se fue por mucho, mucho tiempo y los negocios ilegales ya se hacen sin abrirlas; los pro-apertura ilimitada venden la idea de riqueza plena.

En concreto, debemos exigir al gobierno nacional que la frontera se  abra de nuestro lado cuando sepamos medir los efectos negativos y positivos de esa apertura. No podemos perder lo ganado en aras de abrir según necesidades políticas de aquel, sin importar nuestro sacrificio. Necesitamos dirigentes locales le sepan exigir al Gobierno Nacional que la llave fronteriza se maneje conjuntamente.

Sábado, 8 de Enero de 2022

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