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Invasión callejera

Domingo, 14 de Noviembre de 2021
En el sector céntrico una buena parte de sus calles se han constituido desde hace varios años en una especie de territorio navideño.

Al cumplirse la primera quincena de noviembre se siente en todas partes el ambiente festivo que anuncia el fin de año, en especial la navidad. 

Nuestra ciudad muestra un enorme movimiento en sus calles y se nota porque los compradores abundan en la búsqueda de adornos para vestir el árbol navideño y el pesebre que nos recuerda el nacimiento del niño Jesús en Belén, luego se les verá comprando los regalos de navidad.  
 
En el sector céntrico una buena parte de sus calles se han constituido desde hace varios años en una especie de territorio aparte donde se concentran los vendedores informales que se toman no solo el espacio público en los andenes sino también en buena parte de la calzada de estas vías y se nota la dificultad para que puedan circular los vehículos por allí, con los consabidos trancones.

Por tanto no se trata de un problema nuevo, tiene muchos años su evolución y empeora de forma notoria en esta época y aunque desde la alcaldía en las administraciones pasadas se han intentado soluciones, tales como la construcción de centros comerciales para dar cabida a los vendedores callejeros, pero lo que se observa luego es que se multiplican y ahora se nota mucho más con la migración y permanencia en nuestra ciudad de los ciudadanos venezolanos.  

Cuando se aborda el problema siempre surge como primer argumento en defensa de los vendedores el aspecto social y es una consideración especial el derecho al trabajo y la necesidad de un ingreso para subsistir. 

De otro lado está la falta de respeto por la ciudad que ve invadidas sus calles y avenidas céntricas con múltiples ventorrillos donde se comercia y ofertan productos de todo tipo, tanto personales como para el hogar, sin que falten los expendios de comida al aire libre con muy escasas medidas higiénicas que ponen en riesgo a quien la consuma. 

Todo ello provoca un marco de desorden y da la impresión que faltara la autoridad.

En fecha reciente no se conoce la  expedición de  alguna medida por parte de la alcaldía para hacer un esfuerzo y subsanar esta situación, sin que por ello se vaya a revocar el mandato al ingeniero Jairo Yáñez y dicho sea de paso, él habrá de salir airoso de la arremetida impulsada por sus contradictores ansiosos de alcanzar el gobierno de la ciudad a través del recurso revocatorio que les otorga la Constitución, porque resulta improcedente en los momentos actuales.

Lo que se pide sin que se atropelle a nadie es que haya un reordenamiento de las ventas, que el tráfico automotor pueda fluir por este sector donde parece que los vendedores informales hubieran adquirido una franquicia para explotarla, hacer uso y abuso a su antojo, mucho más si no se ejerce control y se aplican medidas tendientes a corregir lo que hoy se está viviendo en las calles.

Por una  ciudad amable con sus habitantes durante las festividades navideñas debemos hacer el esfuerzo para que haya orden y no se desdibuje la imagen de la ciudad.
 

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