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La angustia del plebiscito

Sábado, 30 de Julio de 2016
Como es natural en una campaña como la que se nos viene hay quienes son optimistas quizás en exceso, otros un tanto más moderados.

El Centro Democrático acaba de definir su posición en el tema del plebiscito, le apostará al NO. Así el país se dividirá para definir la paz, y cuando Colombia se polariza en algún tema político existen riesgos de que las cosas no terminen bien. Esperemos que no, que de aquí a la votación no sucedan hechos violentos, y esa ya sería una buena señal de reconciliación. La decisión del Centro Democrático resulta hasta interesante y oportuna, porque le pone pimienta y algo de adrenalina a la campaña como corresponde, porque así como apuntaba la campaña se perfilaba como aburrida, aburridísima, peor que cualquiera de los partidos del Cúcuta últimamente que ya es mucho decir.

Soy de los que creo que gana el plebiscito sin problemas, porque se modificaron las reglas de juego al antojo de Santos para que el plebiscito gane con un umbral de votos muy bajo, y ganará. El problema es que se acomodó tanto el umbral para que gane el plebiscito con apenas cerca de cuatro millones cuatrocientos mil votos, que es una cifra parecida a la del plebiscito de 1957, siendo este uno de los principales argumentos por el NO. Ese punto de entrada es preocupante, porque si el país hoy requiere el mismo umbral de votos de hace 58 años, pues eso muestra que los niveles de participación no han aumentado, y eso no es bueno.

Como es natural en una campaña como la que se nos viene hay quienes son optimistas quizás en exceso, otros un tanto más moderados, y después vienen los escépticos con lo que se vendrá después de la firma de la paz. En lo personal votaré por el SI, aunque soy de los que creo que el Gobierno está hablando demasiado de la paz y de alguna forma se descuidan otros problemas del país, los que afectan más a la gente: el desempleo, la inflación, la inseguridad, y nuevamente la medida del viernes pasado, los efectos de una nueva subida de las tasas de interés por parte del Banco de la República que encarece los créditos. Ya lo decía el mismo director de Fenalco que veía como esta medida iría a generar contracción en las empresas y muchas de ellas se verían obligadas a sacar trabajadores de sus empresas.

Esta última realidad es la que preocupa más al Gobierno, que el plebiscito se convierta es en una votación no por la paz, sino en un plebiscito de cómo va el Gobierno de Santos en temas sociales y económicos, y ahí si comienzan la preocupación y la angustia del presidente porque ahí el tema se le puede complicar. Algo de eso fue lo que se vivió en días pasados con la visita de los ministros del interior y de agricultura al municipio de Tibú, en donde hubo un grupo de manifestantes que quisieron oponerse al encuentro en una de las zonas más críticas en el tema de la paz en el país, quienes dicen que los acuerdos que se pactaron hace tres años aún no se han cumplido. Varios analistas políticos coinciden que al final será muy difícil consolidar la paz en el país con los niveles de aumento de los cultivos de drogas que ya se acercan a las 100 mil hectáreas cultivadas.    

Y este es un tema cierto. En un país con los niveles de inequidad que tenemos, ese detonante de los cultivos de droga en aumento, con la cantidad de dinero que maneja, con ese poder corruptor, es muy difícil que con la sola firma de la paz esa estructura económica se desvanezca. Eso es cierto, en este momento los dos grandes problemas que tiene la paz en el país son el desempleo, la crisis económica en muchas empresas y hogares de Colombia, y al lado, el aumento de los cultivos de coca. En dirimir esa coyuntura es a lo que puede quedar reducida la votación por el plebiscito hacia el mes de octubre.