La autonomía de Ser

Lunes, 25 de Enero de 2021
La dignidad de Ser le permite concebir ideas, usar la razón y sembrar en él saberes.

La naturaleza -en su momento- enseñará lo suficiente al hombre, pero su misión de Ser es adelantarse a su propia verdad, optar por escenarios de asombro y reverencia al destino, en alternativas que multipliquen su anhelo de conocer.

La dignidad de Ser le permite concebir ideas, usar la razón y sembrar en él saberes. Pero, ¿Ha logrado corresponder a ese don? ¿Arraigar en sí las ideas del bien y del mal? ¿Consolidar su identidad?

Son incógnitas que debe resolver cultivando en su interior una semilla suya –autónoma- que, después de abonarla con estudio, evoluciona y se acoge a esa sapiencia que sólo se da en quienes saben aquilatar su albedrío.

El Ser posee una aliada maravillosa, la consciencia, que va a generar en él las buenas costumbres y la luz de las leyes naturales, buscar el bien y la tranquilidad, hacerlo reflexivo y procurarle un criterio sólido para elaborar su propia ética.

Además, el pensamiento –dadivoso- genera en él las facultades suficientes para desarrollar su bondad, desplegar sus intuiciones e inspirarlo hacia una versión espiritual de sí mismo, que es su dimensión esencial.

Así su razón, ordenada y cultivada, irá alcanzando estados intelectuales supremos para sondear el infinito, asomarlo a una universalidad que lo haga valer e ir en procura de su libertad.

Es el camino del Ser, con el riesgo de ser veraz o equivocado (a veces), pero con la madurez y la serenidad prestas a reconocer el acierto o admitir -y corregir- el error, que es el fundamento de la sabiduría.