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La madeja del recuerdo

Domingo, 12 de Abril de 2015

El tiempo es como una madeja que se puede enrollar o hilar en el recuerdo y es, por genética universal, una manera de dar seriedad a los actos humanos, al porvenir que se va presentando y, sobretodo, al que está después, como una sombra, y va a comenzar en esa lejanía misteriosa de los días futuros.

Y da consejos (el tiempo), en un privilegio especial a los mortales, en una manifestación comprensiva de las cosas buenas, o malas, de la existencia: en fin, construye un calendario en el que proyecta nuestro plan de vida.

El almanaque es su tarjeta de presentación, a veces su máscara: en él se halla la vieja costumbre del destino de comunicarse con sus súbditos, los humanos: los árabes lo llamaron “al manakh” y, en los Estados Unidos, alguien dijo que era “all my knack” (toda mi habilidad).

Todo, para constituirse en calendario, que es la sucesión de fechas que impactan los cambios, así como en las calendas antiguas.

El tiempo es generoso porque aporta, al almanaque, como una especie de auxiliar, o complemento, esencial para denotar aquellas cosas que rodean lo cotidiano y deben agotarse para dejar sólo lo que vale la pena.

Y cambia, incluso, con los lugares, con la gente, con el entorno en que uno vive; y si uno se apersona, el calendario se torna una cronología de la razón de ser libres.

(Así como Prometeo robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos, un plebeyo en Roma, Cneo Flavio, robó las claves del calendario para dejar al pueblo hacer sus propias predicciones).

También nosotros tenemos estaciones, y ciclos, ya no cósmicos sino enteramente humanos, de los cuales nos guiamos por una especie de constelaciones que son las ideas, los sentimientos, los sueños, lo que ocurre alrededor cada día y nos afecta de una, u otra, forma.

En los calendarios se asoman algunas estrellas, como una convocatoria de los hados y los arcanos; en fin, a un mundo mitológico que puede darse desde nuestra correlación con el mundo grande que está detrás del pequeñito espacio que ocupamos en el universo.